jueves, 10 de marzo de 2011

Docas

De más está decir que nuestra historia moderna cuenta un innumerable sin fin de intervenciones en la naturaleza las que usualmente terminan bastante mal. En nuestro país estas intrusiones se iniciaron durante la época de la colonia española cuando los llegados del viejo continente trajeron matas de la ahora común y corriente zarzamora para usarla como enredadera para cubrir sus cercos, varios siglos después la zarza está considerada una plaga casi imposible de controlar que quita espacio a los arbustos autóctonos y que sellan los accesos a los cursos de agua.
Después vino la introducción desde Australia del eucaliptus, el que hoy muchos de mis compatriotas creen que es propio de nuestro país por su abundancia, luego y en el caso más dramático fue el turno de las palomas las que fueron traídas para adornar nuestras plazas y ahora ocupan cada cobertizo disponible en la ciudad y se han transformado en una peligrosa fuente de transmisión de enfermedades y parásitos.
Pero existen ocasiones en las que el hombre y la naturaleza pueden actuar en conjunto y ese ha sido el caso de las docas. Estas hermosas flores fueron introducidas al país con el fin de detener el avance de los médanos costeros, labor que han cumplido cabalmente y es por lo mismo que hoy se extienden por los casi tres mil kilómetros de nuestro costa convirtiéndose en una barrera que impide el avance de la erosión y que a la vez ayuda a la producción de nuevo suelo.
El ser humano es parte de su entorno y el cómo intervenga la naturaleza traerá más temprano que tarde serias consecuencias, pero esto no quiere decir que no pueda interactuar con ella. Bien aplicados nuestros conocimientos, ciencia e incluso intuición pueden ayudar a la incesante labor de la pacha mama, el asunto es que aprendamos a convivir con ella.


4 comentarios:

Belén dijo...

Hay algunas transacciones que han sdo positiva... como las patatas en Europa, pero luego a veces metemos la pata,como los conejos en Australia...

Besicos

Nell dijo...

OK. El hombre y la naturaleza pueden actuar en conjunto. Pero no hay que olvidar que lo importante es conservar lo autoctono.

Patricia González Palacios dijo...

Siempre algo nuevo que aprender, las palomas nefastas, al lado de mi casa hay un edificio con el cual ya me he acostumbrado a convivir y la verdad ni molesta, pero las palomas, que me perdonen los amantes de la naturaleza pero las haría desaparecer a todas!!.
Un abrazo linda semana y que no tengas demasiado trabajo.

mi nombre es alma dijo...

Me gusta la reflexión que hoy nos propones, porque es verdad que que el hombre puede cooperar con la naturaleza sin tener que avasallarla.