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domingo, 27 de septiembre de 2015

Ojos Cafés

"Mira dentro de mis ojos, dime que es lo que se ve, 
Son acaso transparentes o son como una pared. 
 Mira dentro de mis ojos, dime que es lo que se ve, 
Ves acaso tu mirada reflejándote al revés" 

 Ópticas Ilusiones (Nano Stern)

viernes, 27 de septiembre de 2013

Cautividad

Nunca he entendido del todo los parques urbanos con fauna presente. Es como pretender tener algo que en realidad nunca va a estar allí. 
Los flamencos en un parque no son mucho más que un grupo de simpáticas aves dando torpes movimientos, en tanto que un flamenco volando sobre las lagunas del Salar de Atacama es una imagen majestuosa y sublime. 
Concuerdo con que no todos pueden tener el privilegio de viajar hasta los salares altiplánicos o hasta los humedales australes donde habitan los cisnes de cuello negro, pero en la era de la internet creo que es preferible ver un video de estas aves en sus verdaderos hábitats, con su verdadero comportamiento, antes que verlos actuando como cautivos o payasos de circo. 
El hombre es uno de los pocos seres vivos gregarios, por el contrario la gran mayoría de los mamíferos y casi la totalidad de las aves son esencialmente trashumantes. Sus veranos los viven en una latitud y al llegar el invierno sencillamente migran a otro lugar. Entonces cortar las plumas de las alas para evitar que estas escapen (por más que el ave no sufre ya que las plumas maduras se encuentran colagenizadas como la punta de nuestros uñas) es un acto contranatura disfrazado de cuidado. 
Hace solo poco más de un siglo los indígenas americanos eran llevados a Europa para ser exhibidos en zoológicos humanos. Hoy aquello nos parece aberrante. Es de esperar que en un futuro cercano intentar castrar la naturaleza nos parezca igual de monstruoso.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

La Garza del Bicentenario

La garza sabe que algo no está bien en el humedal. Quizás los flamengos vivan tranquilos pero su sentido comunitario de seguro ha afectado su juicio; para los cisnes no ocurre nada anormal pero esos son unos romanticones que encuentran todo agradable; también para los triles todo es perfecto pero esos son pajarillos menores solo preocupados de comer y aparearse. 
La garza sabe que algo no está bien. Algo le dice que no es normal que el humedal esté rodeado de edificios de altura y tiendas Armani y Louis Vuitton.

jueves, 22 de agosto de 2013

El Canto del Trile

Sobre el origen del nombre de Chile existen dos teorías: 
La primera es que el término chili es un vocablo aymara que significa “helado” o “fin del mundo”, las ambas aplican a nuestro país. 
La segunda es que se trata de la onomatopeyización del canto del trile, ave que abundaba y aún abunda en la zona central de nuestro país. 
A la hora de elegir prefiero creer que nuestro nombre lo tomamos del canto de un parillo con el que busca seducir a esa pequeña hembra de plumaje gris y ojos negros.

domingo, 4 de agosto de 2013

Chelle

La gaviota capucho café, gaviotín, chelle o gaviota cahuil, como es conocida en Chile, suele anidar en colonias en zonas pantanosas construyendo nidos flotantes con juncos y otras plantas acuáticas donde coloca entre dos y cuatro huevos. 
Lo interesante es que el pato cabeza negra suele depositar sus huevos en los nidos de los chelles para que estos incuben sus pichones los que luego de nacer se independizan inmediatamente de sus padres adoptivos. 
En este punto el lector de seguro espera que haga una analogía de lo anterior con el quehacer cotidiano, pero la verdad solo quería compartir un dato curioso.

lunes, 29 de julio de 2013

Rapaz (Republicación del 15/09/09)

El protagonista de la fotografía es un joven Aguilucho posado en lo alto de una de las miles de Araucarias de la Cordillera de Nahuelbuta. Excúsenme que no les dé los correspondientes nombres científicos pero desde niño que aquellas denominaciones en latín me recuerdan algunos jocosos capítulos del Coyote y el Correcaminos. 
Algo tienen las aves rapaces que a lo largo de la historia se han convertido en un símbolo tan representativo del poder como lo son las cruces o las medias lunas en el contexto religioso. Fue siguiendo el emblema de un águila que las legiones romanas conquistaron las Galias, Hispania, el norte de África y Oriente Medio; reyes, duques y barones del Medievo solían incluir halcones en sus escudos de armas usualmente acompañados de leones o dragones, sus símiles entre los mamíferos y las criaturas mitológicas. El asunto no se limita a Europa porque también en América el águila fue un animal totémico para los aztecas y las tribus de las grandes praderas así como el cóndor para el mundo andino; estas aves también estuvieron presentes en la iconografía de emperadores orientales, emires árabes y reyes tribales africanos. Hacia la edad moderna fueron insignias de batalla de los ejércitos al servicio de los Imperios Coloniales y luego de las naciones que lograron su independencia de estos. 
Su analogía con el poder continúa hasta nuestros días, no en vano fue delante de la imagen de un águila calva que se anunciaron las invasiones de Afganistán e Irak, y han pasado a formar parte de los emblemas corporativos de bancos y farmacéuticas transnacionales que en una época globalizada han heredado de imperios, reinos y naciones el control del orbe. 
El porqué de esta devoción por las aves rapaces quizás sea por su vuelo majestuoso, por lo imponente de su estampa o por su aguda visión, pero no debemos olvidar que estos nobles pájaros fueron dotados por la naturaleza de tales condiciones con el único fin de mantenerse en el tope de la cadena alimenticia dejándose caer inmisericordes con sus letales garras sobre sus presas. Consecuentemente los siglos de historia nos han demostrado que quienes han usado halcones y águilas como emblema también han tomado de estos su implacable letalidad ante todo lo que se cruce en su camino. 
Al parecer poder y rapacidad van de la mano.

sábado, 29 de junio de 2013

En Vuelo

Aunque la belleza es un asunto absolutamente subjetivo la gran mayoría coincidirá en que el pavo real es una de las aves más hermosos en tanto el gallinazo, jote o buitre americano es un ejemplar más bien poco agraciado. Pero a la hora de emprender el vuelo la situación se invierte por completo; mientras los vuelos del pavo real se limitan a unos cuantos saltos que le permitan trepar a lo alto de un árbol, ver al gallinazo planeando por sobre los acantilados costeros es una experiencia majestuosa y sublime. 
Bernardita Ruffinelli, la Carrie Bradshaw austral, una vez público en su blog una suerte de ensayo vivencial sobre el porqué los tipos guapos son aburridos bajo las sábanas y los feos resultan ser los mejores amantes. La conclusión era simple: al galán de dientes perfectos se le hacía demasiado fácil la conquista por lo que aplicaba la ley del mínimo esfuerzo, en tanto el clon de Shrek debía demostrar con hechos que había sido la elección correcta. 
Más allá de los temas de alcoba la situación se repite en cada ámbito de la vida, así que cuando tenga que elegir entre un pavo real y un buitre primero véalos volar.

domingo, 10 de marzo de 2013

Pariente Pobre

La suerte para el Gallinazo (Coragyps atratus) y su primo el Cóndor (Vultur gryphus) resulta ser bastante distinta a pesar de que ambos pertenecen a la familia de los buitres, se alimentan de carroña y quizás sus únicas diferencias estén en la cresta que corona la cabeza de los machos y unas cuantas plumas blancas en el cuello. 
Contemplar un cóndor planeando entre los riscos de los Andes resulta el coronario perfecto a un día de excursión en la montaña, en tanto observar el vuelo de un gallinazo sobre la sequedad de la pampa pareciera presagiar un sino trágico a una caminata en el desierto. 
El cóndor está presente en los emblemas patrios de la mayoría de los países en Sudamérica a la vez que equipos deportivos, expediciones e instituciones buscan asociarse con su imagen. Por su lado el gallinazo, más conocido por su apodo de “Jote”, es asociado casi a todo aquello que es despreciable. 
Al parecer también en el mundo de las aves el lugar donde se vive y unas cuantas plumas claras pueden marcar la diferencia en el cómo te ven y cómo te tratan.

jueves, 7 de febrero de 2013

Morena de Ojos Verdes

Sobre gustos no hay nada escrito, algunos las prefieren rubias, lo que es yo me quedo con esta morena de ojos verdes.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Numenius Phacopus

Este zarapito (Numenius Phacopus) corriendo por la arena no lo hace en una desierta playa de Chiloé o al interior de alguna reserva marina protegida. La verdad es que se encuentra tan solo a cincuenta metros de la principal arteria vehicular de Valparaíso. 
Hasta hace algún tiempo estaba convencido que nuestra fauna costera “urbana” se limitaba a pelicanos y gaviotas, pero luego de participar en un sitio web dedicado a la fotografía de naturaleza descubrí que también se compone de zarapitos, pilpilenes, diversos tipos de cormoranes y un largo etcétera de distintas formas de vida. 
Crecí en una sociedad donde la pobreza era sinónimo de falta de esfuerzo, los homosexuales eran depravados, gitanos e inmigrantes peruanos eran ladrones, judíos y palestinos explotadores, y la palabra indígena era una ofensa. 
 Por suerte esta sociedad algo ha evolucionado, y aunque aún nos falta mucho, hemos aprendido que nuestras ciudades albergan mucha más maravillosa vida que tan solo pelicanos y gaviotas.

jueves, 4 de octubre de 2012

Indomitus

Quizás desconozcan que la lana de Vicuña es una de las fibras naturales más valiosas del mundo con un costo que puede alcanzar los U$ 1.000 por kilo, e incluso cuadriplicando esta cifra en prendas elaboradas. Las razones son sencillas: sus grosor es un 40% más delgado que la cachemira asiática, los animales solo pueden ser esquilados cada dos años, solo viven sobre los 3.500 msnm y por sobre todo nunca han podido ser domesticados. 
Para efectuar la esquila las vicuñas deben ser atrapadas cuidadosamente con redes porque en el caso de verse acorraladas o encerradas se abalanzan cual kamikazes contra rocas o cercos hasta romperse la cerviz. 
Algunos señalan que esto se debe a la extrema timidez del animal, yo en cambio creo que tanto en el mundo animal como entre los seres humanos hay espíritus absolutamente indómitos.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Nuevo Plumaje (Republicación del 15/07/09)

Entre las cientos de fotografías que me quedan por tomar están la de un cóndor en majestuoso vuelo entre las cumbres andinas, la de un carpintero de cabeza roja horadando el tronco de un añoso roble o la de un colibrí succionando el polen de alguna flor. Entres mis obsesiones ornitológicas los pelicanos ocupaban un lugar menos que secundario, quizás porque para quienes vivimos cerca del litoral estas aves al igual que las gaviotas resultan tan habituales que llegan a pasar inadvertidas. Por lo mismo me llamó muchísimo la atención la imagen de esta pareja de hermoso plumaje que pareciera estar posando orgullosa para la ocasión. 
Hacia el comienzo de la primavera, luego de los vuelos migratorios invernales, los pelicanos, así como la mayoría de las aves, renuevan sus plumajes de cara a un nuevo ciclo de apareamiento y el posterior periodo de nidificación. En la necesidad de que los machos más aptos capten la atención de las hembras más fértiles, y viceversa, cada ejemplar se “viste” con sus mejor traje para iniciar la fascinante estación de cortejo.
¿Somos distintos los seres humanos? De mi experiencia y de la de más de algún cercano puedo decir con mediana certeza que después de una ruptura sentimental de relativa importancia solemos cambiar o ampliar nuestro círculo social, nos iniciamos en la práctica de algún deporte hasta entonces ajeno a nosotros o nos interesamos en alguna nueva actividad intelectual. En primera instancia esta es una medida de autoprotección que busca reasignar los espacios de tiempo antes dedicado a la vida en pareja, también en alguna forma buscamos levantar nuestra autoestima que sin importar las civilizadas condiciones en las que se haya dado un quiebre sentimental siempre resulta dañada. Pero también en esto buscamos cambiar nuestro plumaje, volver a sentirnos atractivos, no se trata de impostar una nueva personalidad sino de seguir siendo los mismos de siempre pero ojalá absolutamente renovados. Este renuevo (social, físico, intelectual o cultural) nos da la posibilidad de encontrar un nuevo ser querido o de volvernos notorios e interesantes para esas viejas amistades para las que siempre habíamos pasado inadvertidos. 
Después de un largo invierno sentimental un necesario cambio de plumas es indispensable para entrar de lleno en la fértil y florida primavera (reconozco que lo anterior suena bastante cursi y rebuscado pero ustedes entienden la idea). 
Sin embargo, y siguiendo la analogía, existen aves que son radicalmente monógamas teniendo una sola pareja de por vida, la más célebres de estas especies es el pingüino. Estos también cambian y renuevan su plumaje en la necesidad de continuar siendo un objeto de deseo (no sé realmente si a un nivel emocional o tan sólo instintivo) para la pareja que los ha acompañado toda una vida. 
La necesidad de conquistar y ser conquistado, la de cambiar el plumaje y ver un plumaje nuevo, también se mantiene en aquellas parejas que han permanecido juntas por años, tal vez lograrlo sea la clave para el éxito en una empresa que en los tiempos actuales se vuelve cada vez más difícil.

domingo, 26 de agosto de 2012

El Ave Triste

Alguna vez, durante mi infancia, mi madre me comentó que los tiuques (Milvago chimango chimango) eran aves tristes porque siempre deambulaban solos y con su cabeza gacha. En mi adolescencia, esa época en donde nos encanta poner en evidencia los errores de nuestros padres, le expliqué que todas las aves rapaces, incluido el tiuque, son en esencia solitarias para no compartir sus zonas de caza y su cabeza inclinada facilita otear sus presas mientras las sobrevuelan. Ella me miró, sonrió, y me dijo “eso no quita que sean aves tristes”. 
Supongo que algunos de nosotros somos como los pavos reales, en constante búsqueda de un harem y de una abundante prole; otros como los cisnes, compartiendo la vida entera junto a una única pareja; y otros (entre los que me incluyo) como los tiuques, prefiriendo los amplios espacios de soledad sin que ello, a pesar de las ideas de mi madre, nos convierta en personas tristes.

martes, 25 de enero de 2011

Poesía Aerodinámica

Hasta hace un par de décadas cuando los estudiantes en Chile ingresaban a la educación secundaria debían elegir qué idioma extranjero, inglés o francés, formaría parte de su malla curricular. Supongo que por fines prácticos actualmente los chicos de trece años se ven librados de tal estrés porque tan solo se imparte inglés salvo en los colegios pertenecientes a colonias extranjeras, pero si deben elegir excluyentemente entre clases de música y artes plásticas ¿será que no se puede saber leer un pentagrama y pintar al óleo a la vez?
Dos años después deben tomar una nueva elección que tiene que ver con el perfil curricular que tendrán sus últimos dos años de secundaria. Las opciones son: educación matemática en donde se les impartirán ramos como termodinámica, álgebra analítica e introducción al cálculo en desmedro de las horas de ciencias biológicas y lenguaje; educación científica en donde aprenderán química especializada y genomas entre otras en desmedre de las horas matemáticas, lenguaje y ciencias cívicas; y educación humanista donde abordaran materias como análisis literario, filosofía y civismo contemporáneo, en desmedro de las horas de matemáticas, química y biología. De lo anterior conozco bastante porque al momento de escribir estas líneas mi hijo está en el proceso de tomar una decisión al respecto.
Al parecer el ideal renacentista de la universalidad de conocimientos ha sido absolutamente desplazado por la cada vez más necesaria especialización curricular, de esta forma aquél matemático y filósofo amante de la botánica que dominaba tres idiomas y sabía interpretar a Bach en el piano resulta ser una especie en vías de extinción. En su lugar de las universidades chilenas cada día egresan notables ingenieros capaces de levantar el más alto de los edificios pero incapaces de redactar correctamente un correo electrónico y periodistas capaces de redactar el más acabado ensayo de la realidad contemporánea pero incapaces de resolver un sencillo problema usando la regla de tres.
¿Qué tiene que ver todo lo anterior con la fotografía? En una imagen como esta, al menos yo, encuentro un perfecto abanico de colores, veo una serie de formas geométricas, me resulta poéticamente inspiradora y a la vez me explica una serie de principios físicos de la aerodinámica, sin tener que excluir una apreciación de otra.

PD. Mi hijo finalmente optó por educación humanista, su pasión por la historia y su interés en la filosofía pudieron más que sus habilidades matemáticas.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Frente a la Rompiente

En el último año me he hecho parte de varios círculos de fotógrafos, algunos orientados a fotografía urbana, otros a conceptual, retratos, paisajísticas, de naturaleza, etc. En ellos he conocido a profesionales sencillamente de excepción tanto por su calidad técnica como por la pasión puesta en lo que hacen, pero si hay un grupo que destaca son aquellos dedicados a la captura de imágenes de naturaleza virgen, si quieren conocer algo de su trabajo les recomiendo visitar www.fotonaturaleza.cl, allí encontrarán las capturas hechas por tipos tan imbuidos en lo que hacen que son capaces de caminar varias horas por senderos perdidos en medio de las montañas y acampar junto a alguna laguna perdida para luego a eso de las cinco de la madrugada sumergirse hasta la cintura en medio de aguas pantanosas cubiertos con una red de camuflaje y permanecer allí unas cuantas horas inmóviles tan solo para poder obtener una foto de un Pato Cuchara al amanecer, y les aseguro que lo recién relatado no es ninguna exageración.
El punto es que conversando con algunos de estos verdaderos comandos de la fotografía, varios de ellos con reconocimientos internacionales a su trabajo, sobre la imagen que encabeza esta entrada (un gaviotín monja volando sobre la rompiente de las olas en las costas de Cobquecura) me comentaron entre otras cosas que si el ala superior del sujeto hubiera entrado por completo en el encuadre hubiera resultado una foto de catálogo, y otros conceptos técnicos como que se pudo haber reducido el nivel de ruido en el fondo, mejorar el enfoque del gaviotín cerrando aún más el diafragma o dar más dinamismo a las alas aumentando el tiempo de exposición.
Admiro enormemente a estos muchachos y comparto con ellos esa insaciable búsqueda de la excelencia y de la imagen perfecta, pero al reflexionar sobre el tema me puedo dar cuenta que el constante anhelo por la perfección, no solo en la fotografía sino en todo orden de cosas, en ocasiones nos impide disfrutar todas aquellas hermosas cosas y situaciones que sin ser perfectas estuvieron muy cerca de serlas.
La escala de calificación de notas en Chile va de 1 a 7, donde 7 es la excelencia, 6 es muy bueno, 5 es bueno, 4 es regular, 3 es malo, 2 muy malo y el 1 solos se aplica a trabajos no presentados. Al hacer una retrospectiva me doy cuenta que mi vida no ha estado repleta de sietes, por el contrario creo que han sido pocos, pero si han abundado los 6.5, 6.2 y 5.7 que al final resultan igualmente satisfactorios.
El último fin de semana no fue perfecto pero si se merece un 6.2; mi relación con mi hijo no da para el siete pero si califica como muy buena; no he alcanzado todas mis metas pero en la mayoría de los casos en el balance el resultado ha estado con creces sobre el regular; “Frente a la Rompiente” no es la fotografía perfecta pero si es una muy buena fotografía.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Pseudalopex Griseus

Mis amigos fanáticos de la fotografía de naturaleza dirían que el sujeto fotografiado es un inmaduro de pseudalopex griseus o licalopex griseus según otras clasificaciones científicas. Para el común de los mortales se trata simplemente de un juvenil zorro chilla.
La fama de astutos de los zorros está más bien que ganada, hasta hace algunas décadas en las zonas rurales se habían convertido en la pesadilla de granjeros y campesinos por su habilidad para eludir cuanta cerca y alambrado exista causando estragos entre las poblaciones de conejos, gallinas y patos domésticos. Lo anterior llevó a que en su contra se realizara una caza indiscriminada que también alcanzó a lechuzas, aguiluchos y demases aves rapaces o mamíferos depredadores.
Como consecuencia de la furia campesina actualmente estas especies se encuentran clasificadas como vulnerables de extinción y se les encuentra reducidos al interior de los parques nacionales, pero como la naturaleza tiene su justo equilibrio la ausencia de los zorros en las praderas si bien acabó con las muertes de las aves de corral también significó el que los ratones de campo proliferaran al punto de transformarse en una plaga que además de dañar cultivos y graneros se encargó de transmitir parásitos e infecciones tan peligrosas como el Hanta virus, años atrás prácticamente desconocido.
Los ratones fueron controlados con pesticidas los que a su vez por acción del viento o la erosión han acabado en los afluentes afectando la flora fluvial y provocando las repetidas migraciones de cisnes y patos salvajes en busca de las cada vez más escasas aguas libres de contaminación y abundantes en micro plancton
Actualmente nuestras necesidades de energía y de generación de riqueza nos llevan a evaluar la construcción de nuevas centrales termoeléctricas, nuevas represas, nuevos yacimientos mineros y el levantamiento de ciertas vedas extractivas. Sin importar la decisión que tomemos al respecto lo único que debemos tener claro es que hagamos lo que hagamos con la naturaleza todo tendrá para nosotros una consecuencia más temprano que tarde.

sábado, 10 de julio de 2010

Los Habitantes del Humedal

La convención de Ramsar define un humedal como “una zona de la superficie terrestre que está temporal ó permanentemente inundada, regulada por factores climáticos y en constante interrelación con los seres vivos que la habitan”, en términos más sencillo se trata de un pantano o ciénaga.
Habitualmente presentes en la desembocadura de ríos de caudal medio, la mezcla de aguas dulces y saladas aumenta considerablemente la diversidad de peces y crustáceos los que debido a la acción de la mareas usualmente quedan atrapados en pequeños charcos, lo que a su vez ocasiona la presencia de gran cantidad de aves marinas, pequeños roedores y reptiles. La constante remoción de la tierra a causa de los sedimentos arrastrados por los ríos y el quehacer de las cambiantes mareas cubre estos terrenos con un espeso lodo que se ve enriquecido con el material orgánico aportado por el guano de sus habitantes y los restos de carroña dejados por ellos, cuestión que enriquece el suelo y favorece una abundante vida vegetal en especial de junquillos y algas, lo que a su vez atrae más vida animal y así un círculo virtuoso sin fin.
Durante mi paso por Chiloé en mis últimas vacaciones decidí reservar alojamiento en un Hostal ubicado frente al humedal del río Gamboa, me atraían sus módicos precios, su grato ambiente, el estar a unos pocos minutos de caminata del centro de la ciudad de Castro y poder contemplar un magnífico paisaje natural.
Al arribar descubrí que efectivamente sus precios eran bastante asequibles (en relación a los valores de hospedaje en la Patagonia), el ambiente era encantador, por cierto se encontraba muy cerca del centro de la ciudad, pero del magnífico paisaje natural en primera instancia tuve mis aprensiones y es que lo que pude observar al llegar era un auténtico humedal, ósea un pantano cubierto de un espeso fango que daba la impresión de ser nauseabundo y con uno que otro roedor moviéndose entre la maleza. En plena temporada estival y con reservas hechas a esas alturas era bastante complejo cambiar mi opción de alojamiento así que opté por la filosofía del “relax and enjoy”.
Al día siguiente luego de un sueño reponedor y un contundente desayuno me asomé a la terraza del hostal a fumar mi cigarrillo mañanero y en ese instante mi percepción del lugar cambió radicalmente. El cielo absolutamente despejado hacia que las aguas reflejaran un azul perfecto matizado con el brillo de los rayos solares, los juncales se veían de un verdor magnífico y en ellos un buen número de delicadas y pequeñas garzas buscaban, con su elegancia característica, su alimento. Pero lo más impresionante ocurría en el centro de la pantanosa laguna mezcla de agua dulce y salobre donde casi un centenar de cisnes de cuello negro (cygnus melancoryphus) se mecían al compás del viento y las corrientes.
Debo aquí señalar que buena parte de mis despertares infantiles fueron escuchando los acordes del segundo acto del ballet el Lago de los Cisnes de Tchaikovsky, la pieza musical favorita de mi madre. Desde esa temprana edad estas criaturas se me transformaron en un ícono de todo aquello que es hermoso cuestión que se vio reafirmada con los años cuando motivado por mi afición a la mitología pude encontrar la figura de los cisnes presente en hermosos relatos griegos, germanos y celtas, siempre simbolizando el amor más puro, la abnegación y la hermosura; y allí en ese pantano por primera vez en mi vida me encontraba en un lugar donde podía contemplarlos hasta la saciedad y no debo decirles cuantas horas dediqué a fotografiarlos desde todos los ángulos posibles.
Esta experiencia me enseñó que la belleza o fealdad de un lugar no depende exclusivamente de lo que podamos observar a priori sino que se constituye por sobre todo por la belleza o fealdad de quienes habiten dicho lugar, así me he dado a la tarea de encontrar más cisnes entre las persona que viven en mi ciudad a fin de que se me convierta en un sitio mucho más grato y fascinante.

PD: En el año 1971 se firmó el convenio de Ramsar, que toma su nombre de la ciudad iraní donde se celebró dicha convención, en el cual los países desarrollados y buena parte de los en vías de desarrollo se comprometen a preservar y proteger los humedales. Es que desde los albores de la civilización hemos tenido una verdadera compulsión por secar los pantanos y convertirlos en terrenos habitacionales o agrícolas.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Piñihuil

De seguro el nombre de Piñihuil no debe tener ningún significado para buena parte de quienes lean esto más allá de ser uno de esas palabras propias de las lenguas aborígenes sudamericanas imposibles de pronunciar para los anglos parlantes.
Lo cierto es que Piñihuil es el nombre dado en lengua mapuche huilliche a un conjunto de islotes ubicados frente a una pequeña playa en la costa occidental de la isla de Chiloé, zona que ha sido declarada Monumento Natural por ser uno de los pocos lugares en el mundo donde nidifican juntos pingüinos de Humboldt y de Magallanes, de hecho es uno de los puntos más septentrionales donde es posible encontrar a estos últimos. El lugar se ha transformado en visita obligada para amantes de la naturaleza ya que además de la inmensa población de pájaros niños también es posible contemplar buen número de albatros de cuello rojo y gaviotines; junto a las aves abundan los “chungungos”, suerte de nutria de mar, y no es extraño poder observar delfines australes saltando asomándose entre el oleaje, incluso de tanto en tanto es posible ver alguna familia de ballenas jorobadas avanzar por el horizonte marino.
Una década atrás Piñihuil era sólo una remota caleta de pescadores artesanales en las costas del Océano Pacífico a la que tan solo era posible acceder luego de un par de horas de camino en vehículos 4WD. Con la llegada de los primeros turistas ecológicos, la declaración de la zona como Monumento Natural con el consecuente arribo de los guarda parques y el asesoramiento de una que otra ONG, los pescadores optaron por abandonar sus redes montar un par de restaurantes en medio de los roqueríos, agregar cierta infraestructura hotelera básica y usar sus botes para acercar a los visitantes del lugar a los islotes donde la fauna marina reina en todo su esplendor, demostrando que la preservación ecológica puede ser una actividad económica altamente sustentable.
Por experiencia propia les puedo decir que el lugar es sencillamente maravilloso, repleto de extasiante vida salvaje, un verdadero paraíso para amantes de la naturaleza y la fotografía.
Mientras caminaba por la playa esperando mí turno para embarcarme rumbo a los islotes me acerqué a un guarda parques para hacerle ciertas consultas, el funcionario me respondió de forma bastante áspera pero inmediatamente se devolvió a pedirme disculpas por su actitud. Me explicó que se encontraba mal humorado porque pocos minutos antes había tenido que llamar la atención a un grupo de niños venidos de la zona central del país que a vista y paciencia de sus padres estaban arrojando piedras desde los acantilados a los pingüinos instalados en un islote próximo.
En medio de la hermosura del lugar y pensado en lo que me comentó el guarda parque me pregunté ¿Quién mierda recorre más de mil kilómetros en carretera, cruza en transbordador a la isla de Chiloé, avanza hasta la zona costera por un camino que hace parecer a las rutas del rally Dakar como un paseo de fin de semana, paga su entrada a un Santuario de la Naturaleza, y se interna en medio de filosos acantilados tan sólo para permitir que sus malcriados hijos le arrojen piedras a un nido de pingüinos?..... Y se supone que hemos evolucionado.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Sobrevuelo (Republicación del 17/05/09)

Repetir entradas anteriores puede ser una porque se consideran dignas de ser republicadas o muestra de cierta sequía creativa, en este caso hay algo de ambas. El exceso de trabajo propio de las fechas para quienes trabajamos en comercio me ha impedido abocarme a meditar en la escritura tanto como quisiera y por otro lado hace poco días volví a visitar el lugar que inspiró esta entrada lo que actualiza y revalida las ideas expuestas.

El ave de la fotografía es un pequeño aguilucho de los que abunda en la desembocadura del río Aconcagua en ConCón; su imagen en pleno vuelo mérito absoluto de la cámara con que fue tomada; lo interesante es el fondo, las potencialmente contaminantes torres de la refinería de petróleo de Enap.

El Humedal de ConCón en la desembocadura del río Aconcagua es un lugar en extremo particular no sólo por los cientos de aves marinas que anidad allí deleitando a los ornitólogos aficionados con sus impresionantes coreografías en especial en los atardeceres de verano. Lo especial de este refugio natural es que se encuentra a menos de medio kilómetro de dos empresas que deberían ser altamente contaminantes casi por derecho propio, una es la refinería de petróleo de Enap y la otra es la planta de químicos industriales del gigante alemán de BASF, sin embargo ambas empresas de algunos años a esta parte han hecho un esfuerzo importante en reducir su emisión de contaminantes permitiendo que a pocos metros de ellos tenga lugar la mayor concentración de aves marinas en la zona central de Chile demostrando que industrialización y conservación son perfectamente compatibles en la medida que estado y empresa privada se lo propongan. Pero lamentablemente el Humedal no se encuentra fuera de peligro y su principal contaminación son los desperdicios dejados por sus visitantes.

Usualmente culpamos de la contaminación a las grandes compañías multinacionales que talan NUESTROS bosques, ensucian NUESTRAS aguas y oscurecen NUESTRO cielo, pero se nos olvida NUESTRA responsabilidad en el asunto, lo que nosotros debemos hacer en pro de la ecología y el desarrollo sustentable.

El punto no consiste en acallar nuestra conciencia no arrojando basura a la calle y depositándola en un tacho, eso es una medida básica de educación y no una solución a la contaminación porque sea desde nuestro suelo o desde un contenedor los desperdicios igual terminaran en un vertedero e igualmente en algunos casos tardarán siglos en descomponerse. El remedio consiste sencillamente en generar menos desperdicios.

Privilegiar los encases reciclables y por sobre todo los reutilizables, abandonar el excesivo culto al envase plástico (es necesario comprar todos los meses un nuevo pote de mantequilla si este se puede rellenar con la comprada a granel?) y por sobre todo dejar de pedir bolsas de nylon en cada compra que hacemos, es realmente insólito como en supermercados y multitiendas la gente pide bolsas para transportar cosas que caben en sus bolsillos o que perfectamente pueden ser llevadas en la mano, bolsas que solo minutos después terminan en un tacho de basura.

La actividad industrial y la preservación ecológica deben aprender a coexistir, pero poco importarán los planes descontaminantes de las grandes empresas o los gobiernos si el cambio no ocurre primero en nuestros hábitos cotidianos, así que primer paso DEJE de pedir bolsas plásticas.

Actualización: En los últimos mese se ha ido masificando el uso de bolsas plásticas biodegradables hechas en base al almidón obtenido del maíz, las que se una vez enterradas se consumen en un par de meses. Indudablemente parece la solución a lo antes expuesto, pero hay que detenerse a pensar que su uso a gran escala implicará la necesidad de destinar más terrenos al cultivo de maíz lo que sumado al uso de etanol (obtenido del mismo grano) como biocombustible indudablemnte culminara en la tala de inmenzas hectareás de bosque para ocupar su suelo con fines agrícolas además de un obvio encarecimiento del costo de los alimentos. Creo que cambiar la contaminación por menos hectareas de bosque y escacez de alimento no es un negocio inteligente, la solución sigue siendo volver a la antigua bolsa de género (mil veces reutilizable= y DEJAR de pedir bolsas plásticas.

martes, 15 de septiembre de 2009

Rapaz

El protagonista de la fotografía es un joven Aguilucho posado en lo alto de una de las miles de Araucarias de la Cordillera de Nahuelbuta. Excúsenme que no les dé los correspondientes nombres científicos pero desde niño que aquellas denominaciones en latín me recuerdan algunos jocosos capítulos del Coyote y el Correcaminos.
Algo tienen las aves rapaces que a lo largo de la historia se han convertido en un símbolo tan representativo del poder como lo son las cruces o las medias lunas en el contexto religioso. Fue siguiendo el emblema de un águila que las legiones romanas conquistaron las Galias, Hispania, el norte de África y Oriente Medio; reyes, duques y barones del Medievo solían incluir halcones en sus escudos de armas usualmente acompañados de leones o dragones, sus símiles entre los mamíferos y las criaturas mitológicas. El asunto no se limita a Europa porque también en América el águila fue un animal totémico para los aztecas y las tribus de las grandes praderas así como el cóndor para el mundo andino; estas aves también estuvieron presentes en la iconografía de emperadores orientales, emires árabes y reyes tribales africanos. Hacia la edad moderna fueron insignias de batalla de los ejércitos al servicio de los Imperios Coloniales y luego de las naciones que lograron su independencia de estos.
Su analogía con el poder continúa hasta nuestros días, no en vano fue delante de la imagen de un águila calva que se anunciaron las invasiones de Afganistán e Irak, y han pasado a formar parte de los emblemas corporativos de bancos y farmacéuticas transnacionales que en una época globalizada han heredado de imperios, reinos y naciones el control del orbe.
El porqué de esta devoción por las aves rapaces quizás sea por su vuelo majestuoso, por lo imponente de su estampa o por su aguda visión, pero no debemos olvidar que estos nobles pájaros fueron dotados por la naturaleza de tales condiciones con el único fin de mantenerse en el tope de la cadena alimenticia dejándose caer inmisericordes con sus letales garras sobre sus presas. Consecuentemente los siglos de historia nos han demostrado que quienes han usado halcones y águilas como emblema también han tomado de estos su implacable letalidad ante todo lo que se cruce en su camino.
Al parecer poder y rapacidad van de la mano.