domingo, 5 de julio de 2009

Trascendencia

La foto corresponde al frontis de la casa central de la Universidad de Chile y la estatua en primer plano es la de su fundador: el diplomático y académico venezolano Andrés Bello. Leyó bien, no es un error, el principal centro de estudios chileno fue fundado por un extranjero avecindado en el país, aparentemente a mediados del siglo XIX apreciábamos el aporte de los inmigrantes no solo por la cantidad de divisas ingresadas, pero ese es otro tema.
Porqué nuestras calles y plazas se encuentran llenas de estatuas de hombres ilustres? Sencillamente por su trascendencia. Las pirámides de Egipto, el Taj Mahal y buena parte de las grandes obras arquitectónicas de la humanidad son majestuosos mausoleos levantados en busca de trascendencia, sumemos a eso la tumba de Elvis en Memphis y la de Jim Morrison en Paris, verdaderos lugares de culto. El sueño americano original, no el actual que tan solo consiste en acumular posesiones, se definía como “tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro” tres cosas que deberían perdurar más allá de nuestra muerte y marcar que nuestro paso por esta vida tuvo alguna trascendencia.
En nuestra actual sociedad globalizada pareciera que la trascendencia es un objetivo innecesario e inalcanzable, quizás porque ya todo ha sido inventado, descubierto o construido, así que salvo descubrir la vacuna para el cáncer o ser el primer humano en pisar Marte es poco lo que podemos hacer para pasar en forma significativa a la posteridad. Pero quizás sea también porque casi todo lo que conocemos es desechable, descartable y de uso a corto plazo, y a ello no han escapado las personas.
Hace algunas semanas en la empresa donde trabajo fue despedida una persona bastante cercana a mí. Bastaron tan sólo unos pocos minutos de que se nos fuera notificada la medida para que su cuenta de correo electrónico, sesión y claves de usuario fueran borradas del todopoderoso sistema informático. En el mismo momento en el que alguien en una oficina a doscientos kilómetros de distancia apretó el botón “Delete” se borraron de golpe los más de seis años que mi ahora ex colega dedicó a su trabajo. Como el show debe continuar en nuestros puestos laborales rápidamente cubrimos su ausencia a la espera de que se nos presente su reemplazante definitivo. Me parece increíble que a pocos días ya casi lo hayamos olvidado, así como he olvidado a tantos ex compañeros de oficina a lo largo de los años, pero vivimos en una maquina productiva que no se puede detener por lo que los duelos deben ser breves y no hay tiempo para un minuto de recuerdo, en esas circunstancias ¿Es posible lograr algún grado de trascendencia?
Escribo al nivel de los simples mortales, no de aquellos que por sus cargos políticos o poderío económico van a estar presentes para bien o para mal en los libros de historia. Como bien canta Serrat “¿Quién pondrá fin a mi diario al caer la última hoja en mi calendario?”… quizás lo que hacemos en este lugar, camaradas blogueros, sea alguna forma de alcanzar cierta trascendencia buscando que nuestros pensamientos superen las barreras del tiempo y el espacio. Me perturba un poco si el depender del no ataque de un virus informático y el no cierre de un servidor en particular.
En fin, me quedo tarareando la canción de Serrat que les comenté.

Si la muerte pisa mi huerto
¿Quién firmará que he muerto de muerte natural?
¿Quién lo voceará en mi pueblo?
¿Quién pondrá un lazo negro al entreabierto portal?
¿Quién será ese buen amigo que morirá conmigo, aunque sea un tanto así?
¿Quién mentirá un padrenuestro y a rey muerto rey puesto… pensará para sí?
¿Quién cuidará de mi perro?
¿Quién pagará mi entierro y una cruz de metal?
¿Cuál de todos mis amores ha de comprar las flores para mi funeral?
¿Quién vaciará mis bolsillos?
¿Quién liquidara mis deudas? A saber…
¿Quién pondrá fin a mi diario al caer la última hoja en mi calendario?
¿Quién me hablará entre sollozos?
¿Quién besara mis ojos para darles luz?
¿Quién rezará a mi memoria, Dios lo tenga en su gloria, y brindará a mi salud?
¿Y quién hará pan de mi trigo?
¿Quién se pondrá mi abrigo el próximo diciembre?
¿Y quién será el nuevo dueño de mi casa y mis sueños y mi sillón de mimbre?
¿Quién me abrirá los cajones?
¿Quién leerá mis canciones con morboso placer?
¿Quién se acostará en mi cama, se pondrá mi pijama y mantendrá a mi mujer,
Y me traerá un crisantemo el primero de noviembre? A saber…
¿Quién pondrá fin a mi diario al caer la última hoja en mi calendario?

Gracias hijo mío por estar presente en mi vida. ¿Un blog calificará como libro?.., debo ir a plantar un árbol.

9 comentarios:

POLIDORI dijo...

Es muy Oweliano eso de borrar todos los datos y que no quede rastro de seis o 16 años de trabajo.

En cuanto a lo demás, creo que no hay que darle demasiada importancia. Pero eso es solamente mi punto de vista.

Saludos.

mi nombre es Alma dijo...

A mi me basta con dejar huella en las personas a las que quiero o aprecio. A los demás, simplemente, me importa un bledo como diría Rett Butler.

Saludos

poetadesterrado dijo...

Me gusta pensar que todavía quedan muchas cosas para hacer, si bien quizás tengamos todo, nos falta ponernos de acuerdo como pueblo global y con nosotros mismos, un cambio de verdad, espiritual y para nada material, que es el progreso hoy. Las armas(o herramientas) que tenemos son peligrosas porque no estamos maduros, nos superan.
...Y sí, deberíamos pensar dos veces antes de hacer una entrada en el blog, se sabe que quizás uno no sea de lo mejor pero hay que dar lo mejor y perfeccionarse, por el respeto de quien te observa, por lo menos tratar de dejar algo...en definitiva no tomárselo a la ligera.
Un abrazo

Missbook dijo...

buen comentario, me entretubo

Robèrto Loigar dijo...

Me gustó la lectura.
Volveré a sentarme en la mesa.

Elena dijo...

Eso de que nadie es imprescindible lo llevan algunos a rajatabla.

Raúl dijo...

No soy yo mucho bronces y mármoles. Pero la trascendencia, siempre es la trascendcia.
Un saludo, uis.

Ana dijo...

Luis,
Hace años convertí mi blog: MY PATHETIC BLOG, en un (sólo 1) libro. Lo hice artesanalmente, para uno de mis hijos que no tenìa acceso a Internet por vivir en el campo y quedaba afuera en las reuniones familiares cuando se hablaba de este fenómeno bloguero. En un párrafo escribí: /"Extraño destino el de mi blog, creido blog y con aroma de blog: acabar travestido en un libro. Un pathetic libro. Escribir, publicar en Internet, editar un libro, tener un hijo, plantar un árbol. Para qué. A ver Ana, Anushka, Ané, Annette o como quieras que te llames, para qué.

¿Para qué?

Lo dice Rosa Montero de maravillas en su libro Función Delta, sobre la falta de sentido, "...para que quede algo de mi, para salvar parte de mi misma de la nada..."

Exactamente para eso, confieso yo./

O, ahora, me sirve una frase de Dovlatov:

"Me atormenta mi incertidumbre, odio mi disponibilidad a afligirme por pequeñeces, desfallezco de miedo ante la vida y, sin embargo, eso es lo único que me da esperanza, lo único por lo cual debo agradecer al destino. Porque el resultado de todo eso es la literatura”

Un abrazo sin barbijo.

Pamela dijo...

Siempre he querido saber cómo vivían, qué pensaban, qué soñaban mis abuelos. Si hubieran tenido internet ahora podría rastrear sus palabras. Siempre y cuando no venga el virus malvado o la falta del energía ??? Ana siempre genial ella, fue al papel. Deberíamos hacer lo mismo. Yo hace un tiempo borré todo lo que había subido durante un par de años creo, borrado del todo, no respaldé nada, es una vieja y tonta costumbre de la que luego me recrimino, pero ya es demasiado tarde.