miércoles, 15 de julio de 2009

Nuevo Plumaje

Entre las cientos de fotografías que me quedan por tomar están la de un cóndor en majestuoso vuelo entre las cumbres andinas, la de un carpintero de cabeza roja horadando el tronco de un añoso roble o la de un colibrí succionando el polen de alguna flor. Entres mis obsesiones ornitológicas los pelicanos ocupaban un lugar menos que secundario, quizás porque para quienes vivimos cerca del litoral estas aves al igual que las gaviotas resultan tan habituales que llegan a pasar inadvertidas. Por lo mismo me llamó muchísimo la atención la imagen de esta pareja de hermoso plumaje que pareciera estar posando orgullosa para la ocasión.
Hacia el comienzo de la primavera, luego de los vuelos migratorios invernales, los pelicanos, así como la mayoría de las aves, renuevan sus plumajes de cara a un nuevo ciclo de apareamiento y el posterior periodo de nidificación. En la necesidad de que los machos más aptos capten la atención de las hembras más fértiles, y viceversa, cada ejemplar se “viste” con sus mejor traje para iniciar la fascinante estación de cortejo.
¿Somos distintos los seres humanos? De mi experiencia y de la de más de algún cercano puedo decir con mediana certeza que después de una ruptura sentimental de relativa importancia solemos cambiar o ampliar nuestro círculo social, nos iniciamos en la práctica de algún deporte hasta entonces ajeno a nosotros o nos interesamos en alguna nueva actividad intelectual. En primera instancia esta es una medida de autoprotección que busca reasignar los espacios de tiempo antes dedicado a la vida en pareja, también en alguna forma buscamos levantar nuestra autoestima que sin importar las civilizadas condiciones en las que se haya dado un quiebre sentimental siempre resulta dañada. Pero también en esto buscamos cambiar nuestro plumaje, volver a sentirnos atractivos, no se trata de impostar una nueva personalidad sino de seguir siendo los mismos de siempre pero ojalá absolutamente renovados. Este renuevo (social, físico, intelectual o cultural) nos da la posibilidad de encontrar un nuevo ser querido o de volvernos notorios e interesantes para esas viejas amistades para las que siempre habíamos pasado inadvertidos.
Después de un largo invierno sentimental un necesario cambio de plumas es indispensable para entrar de lleno en la fértil y florida primavera (reconozco que lo anterior suena bastante cursi y rebuscado pero ustedes entienden la idea).
Sin embargo, y siguiendo la analogía, existen aves que son radicalmente monógamas teniendo una sola pareja de por vida, la más célebres de estas especies es el pingüino. Estos también cambian y renuevan su plumaje en la necesidad de continuar siendo un objeto de deseo (no sé realmente si a un nivel emocional o tan sólo instintivo) para la pareja que los ha acompañado toda una vida.
La necesidad de conquistar y ser conquistado, la de cambiar el plumaje y ver un plumaje nuevo, también se mantiene en aquellas parejas que han permanecido juntas por años, tal vez lograrlo sea la clave para el éxito en una empresa que en los tiempos actuales se vuelve cada vez más difícil.

15 comentarios:

POLIDORI dijo...

"Renovarse o morir", es una máxima empresarial que se puede aplicar a la vida al hilo de lo que comentas.

Totalmente de acuerdo. O vas dando nuevos alicientes y renovando los que ya hay, o las relaciones se oxidan y mueren o tal vez se hastían haciendo morir las almas en vida de los cuerpos.



John W.

mi nombre es Alma dijo...

Quizás nuestras vidas serían distintas y mejores, si en ciertos momentos, nuestra piel de sentimientos pudiera mudar.

Saludos

Raúl dijo...

Me dejas que me imagine que esta fotografía habla de amor?
Gracias.

Luis dijo...

Ahora que Raúl lo comenta me parece que justamente esta fotografia habla casi exclusivamente de amor.

Luis dijo...

Ahora que Raúl lo comenta me parece que justamente esta fotografia habla casi exclusivamente de amor.

iliamehoy dijo...

Nunca viene mal un cambio..aunque sólo sea de plumaje; pero cómo se pone de difícil la cosa si, en algún momento, existe la necesidad imperiosa de mudar actitudes.
la foto si, desprende como mínimo aromas de ternura.
Una sonrisa

Robèrto Loigar dijo...

La foto me trajo algo de paz.
Cruzar la delgada línea que traen los cambios y lo establecido.

Saludos caribeños,

Robèrto Loigar dijo...

La foto está pintada de ternura.
Para tiznarse las manos un poco de cambios.

Saludos Luis

Robèrto Loigar dijo...

La foto está pintada de ternura.
Para tiznarse las manos un poco de cambios.

Saludos Luis

Silencios dijo...

Romántica fotografía Luis, aunque después de una ruptura lo que menos te apetece, por lo menos a mí, son las relaciones sociales.

Besitos

Ana dijo...

Despues de cada separación, dicen, de pronto nos pintamos, vestimos y usamos leguaje de guerra para una nueva batalla, porque logramos salir de la anterior vivos pero heridos, desanimados, frustados y hediondos de nosotros mismos.
Dura el ritual el tiempo de purgar dolores, resentimientos, culpas y demàs yerbas. Luego, cuando logramos abrazarnos a nosotros mismos ya no necesitamos de tanto artificio o inventar personaje alguno, acaso una piel nueva para sentir de nuevo sea suficiente.

Ana dijo...

Porqué en mi portal tu fragmento del post no sale actualizado?

poetadesterrado dijo...

Oh! el amor y sus vicisitudes.
Que bien que sienta entrar a un sitio él cual siempre te ilumina con una profunda mirada experimentadamente esclarecedora.
Un gran abrazo

Kerala dijo...

me ha gustado leerle, le invito a una vuelta por mi tendedera

Pamela dijo...

Es la mejor época sin dudas, cuando todo es novedad, cuando todavía podemos ser sorprendidos. Los pajaritos también saben sorprenderse. La foto es muy lnda