domingo, 17 de mayo de 2009

Sobrevuelo

El ave es un pequeño aguilucho de los que abundan en la desembocadura del río Aconcagua en Concon; su imagen en pleno vuelo mérito absoluto de la cámara Sony Alfa con que fue tomada; lo interesante es el fondo, las potencialmente contaminantes torres de la refinería de petróleo de Enap.
El Humedal de Concón en la desembocadura del río Aconcagua es un lugar en extremo particular no sólo por los cientos de aves marinas que anidan allí deleitando a los ornitólogos aficionados con sus impresionantes coreografías en especial en los atardeceres de verano. Lo especial de este refugio natural es que se encuentra a menos de medio kilómetro de dos empresas que deberían ser contaminantes casi por derecho propio, una es la refinería de petróleo de Enap y la otra es la planta de químicos industriales del gigante alemán de Basf, sin embargo ambas empresas de algunos años a esta parte han hecho un esfuerzo importante en reducir su emisión de contaminantes permitiendo que a pocos metros de ellos tenga lugar la mayor concentración de aves marinas de la zona central de Chile demostrando que industrialización y conservación son perfectamente compatibles en la medida que estado y empresa privada se lo propongan. Pero lamentablemente el Humedal no se encuentra fuera de peligro y su principal contaminación son los desperdicios dejados por sus visitantes.
Usualmente culpamos de la contaminación a las grandes corporaciones multinacionales que talan nuestros bosques, ensucian nuestras aguas y oscurecen nuestro cielo, pero se nos olvida nuestra responsabilidad en el asunto, lo que nosotros debemos hacer en pro de la ecología y el desarrollo sustentable.
El punto no consiste en acallar nuestra conciencia no arrojando basura en la calle y depositándol en un tacho, eso es una básica medida de educación y no una solución a la contaminación porque sea desde el suelo o desde un contenedor los desperdicios igual terminaran en un vertedero e igualmente en algunos casos tardaran siglos en descomponerse. El remedio consiste en sencillamente generar menos desperdicios.
Privilegiar los envases reciclables y por sobre todo reutilizables, abandonar el excesivo culto al envase plástico (es necesario comprar todo los meses un nuevo pote de mantequilla si este se puede rellenar con la comprada a granel) y por sobre todo dejar de pedir bolsas de nylon en cada compra que hacemos, es realmente insólito como en supermercados y multitiendas la gente pide bolsas para transportar cosas que caben en sus bolsillos o que perfectamente pueden ser llevadas en la mano, bolsas que sólo minutos después termina en algún tacho de basura.
La actividad industrial y la preservación ecológica deberán aprender a coexistir, pero poco importaran los planes descontaminantes de las grandes empresas o los gobiernos si el cambio no ocurre primero en nuestros hábitos cotidianos, así que primer paso DEJE DE PEDIR BOLSAS PLASTICAS.

2 comentarios:

Raúl dijo...

Me gusta mucho la utilización de la fotografía como "pretexto" literario y, si procede, de denunica.
Un saludo.

Luis Santibáñez Miranda dijo...

Gracias por tu comentario,... "pretexto literario" me gusto mucho la frase y define muy bien lo que quiero hacer.
Un saludo