sábado, 10 de julio de 2010

Los Habitantes del Humedal

La convención de Ramsar define un humedal como “una zona de la superficie terrestre que está temporal ó permanentemente inundada, regulada por factores climáticos y en constante interrelación con los seres vivos que la habitan”, en términos más sencillo se trata de un pantano o ciénaga.
Habitualmente presentes en la desembocadura de ríos de caudal medio, la mezcla de aguas dulces y saladas aumenta considerablemente la diversidad de peces y crustáceos los que debido a la acción de la mareas usualmente quedan atrapados en pequeños charcos, lo que a su vez ocasiona la presencia de gran cantidad de aves marinas, pequeños roedores y reptiles. La constante remoción de la tierra a causa de los sedimentos arrastrados por los ríos y el quehacer de las cambiantes mareas cubre estos terrenos con un espeso lodo que se ve enriquecido con el material orgánico aportado por el guano de sus habitantes y los restos de carroña dejados por ellos, cuestión que enriquece el suelo y favorece una abundante vida vegetal en especial de junquillos y algas, lo que a su vez atrae más vida animal y así un círculo virtuoso sin fin.
Durante mi paso por Chiloé en mis últimas vacaciones decidí reservar alojamiento en un Hostal ubicado frente al humedal del río Gamboa, me atraían sus módicos precios, su grato ambiente, el estar a unos pocos minutos de caminata del centro de la ciudad de Castro y poder contemplar un magnífico paisaje natural.
Al arribar descubrí que efectivamente sus precios eran bastante asequibles (en relación a los valores de hospedaje en la Patagonia), el ambiente era encantador, por cierto se encontraba muy cerca del centro de la ciudad, pero del magnífico paisaje natural en primera instancia tuve mis aprensiones y es que lo que pude observar al llegar era un auténtico humedal, ósea un pantano cubierto de un espeso fango que daba la impresión de ser nauseabundo y con uno que otro roedor moviéndose entre la maleza. En plena temporada estival y con reservas hechas a esas alturas era bastante complejo cambiar mi opción de alojamiento así que opté por la filosofía del “relax and enjoy”.
Al día siguiente luego de un sueño reponedor y un contundente desayuno me asomé a la terraza del hostal a fumar mi cigarrillo mañanero y en ese instante mi percepción del lugar cambió radicalmente. El cielo absolutamente despejado hacia que las aguas reflejaran un azul perfecto matizado con el brillo de los rayos solares, los juncales se veían de un verdor magnífico y en ellos un buen número de delicadas y pequeñas garzas buscaban, con su elegancia característica, su alimento. Pero lo más impresionante ocurría en el centro de la pantanosa laguna mezcla de agua dulce y salobre donde casi un centenar de cisnes de cuello negro (cygnus melancoryphus) se mecían al compás del viento y las corrientes.
Debo aquí señalar que buena parte de mis despertares infantiles fueron escuchando los acordes del segundo acto del ballet el Lago de los Cisnes de Tchaikovsky, la pieza musical favorita de mi madre. Desde esa temprana edad estas criaturas se me transformaron en un ícono de todo aquello que es hermoso cuestión que se vio reafirmada con los años cuando motivado por mi afición a la mitología pude encontrar la figura de los cisnes presente en hermosos relatos griegos, germanos y celtas, siempre simbolizando el amor más puro, la abnegación y la hermosura; y allí en ese pantano por primera vez en mi vida me encontraba en un lugar donde podía contemplarlos hasta la saciedad y no debo decirles cuantas horas dediqué a fotografiarlos desde todos los ángulos posibles.
Esta experiencia me enseñó que la belleza o fealdad de un lugar no depende exclusivamente de lo que podamos observar a priori sino que se constituye por sobre todo por la belleza o fealdad de quienes habiten dicho lugar, así me he dado a la tarea de encontrar más cisnes entre las persona que viven en mi ciudad a fin de que se me convierta en un sitio mucho más grato y fascinante.

PD: En el año 1971 se firmó el convenio de Ramsar, que toma su nombre de la ciudad iraní donde se celebró dicha convención, en el cual los países desarrollados y buena parte de los en vías de desarrollo se comprometen a preservar y proteger los humedales. Es que desde los albores de la civilización hemos tenido una verdadera compulsión por secar los pantanos y convertirlos en terrenos habitacionales o agrícolas.

12 comentarios:

Belén dijo...

Bonio sitio. Es agradable recargar las pilas en un sitio que está en contacto con la naturaleza...

Besicos

Alís dijo...

Algo similar a lo que te ocurrió en Chiloé me pasó en mi único viaje a Valdivia, en el que desde la habitación del pequeño hotel en el que nos alojamos pude disfrutar de los cisnes y de un paisaje que a determinadas horas del día (como por ejemplo el atardecer) era mágico.
Es difícil, pero importante, lograr superar los prejuicios que nos impiden conocer un lugar o una persona el tiempo suficiente como para poder apreciar su belleza.
Hermosa foto, Luis, y muy bella reflexión.

Besos

Ana dijo...

Qué buen lugar para sentarse a escuchar aquello que los cisnes, en nuestro aqui y ahora, sobre un pantano, tienen para decirnos.
Tu reflexión final sobre los cisnes urbanos la considero absolutamente reparadora.

Tu profundidad llega al fondo de los pantanos y emerge, siempre como si ya supiera que los azules y las aves que rozan dependen de vos.
Un abrazo.

Ana dijo...

... y las aves que LOS rozan...

Ligia dijo...

Debe ser un lugar precioso y tranquilo que hay que preservar. Abrazos

Patricia González Palacios dijo...

Por un ratito salí de la locura de Santiago, para viajar a través de tu relato a mi querido sur, y ver esas maravillas, a veces tan sencillas pero que renuevan todo dentro de uno y pucha! que lo necesito. Me encantó que veas a tu alrededor a los cisnes, se vive mejor. Besitos siempre es rico pasar por aqui, paty

Patricia González Palacios dijo...

Mi querido amigo, Sorolla es mi pintor favorito, por su mancha, color y luminosidad, puede que tenga algo de él,algo se me habrá quedado de tanto estudiarlo y... si estoy justamente preparando una expo, de grabados, esculturas y pintura con un toque más ilustrativo, demora , ya llevo meses, pero cuando esté, serás mi invitado. Así que ahora te toca a ti, un beso

mi nombre es alma dijo...

Los humedales siempre han sido y son, origen de primigenia vida. Que manía nos da en convertirlos en otras cosas.

MaLena Ezcurra dijo...

Un texto maravilloso se escucha Tchaikovsky.

Lo ojos a veces ven lo feo en la belleza y viceversa, a veces los ojos no saben ver.

Un relato reparador y húmedo como la gestación.


Te abrazo fuerte.



M.

zayi dijo...

Que hermoso panorama has dibujado Luis...yo me hubiese quedado allí cámara en mano para siempre. No he visto jamás a un cisne de cuello negro en persona, debe ser hermoso ( el cisne y la experiencia).
Un beso.

Elena dijo...

Vuelvo a reiterarme; pasearse por aquí es como viajar.

AMOR dijo...

ES UN LUGAR PERFECTO PARA APARTAR POR UN RATO NUESTRAS PREOCUPACIONES Y DEJAR FLOTAR NUESTRA MENTE Y NUESTROS PENSAMIENTOS JUNTO A LOS CISNES.
BESAZOS Y UN ABRAZO!!!!!!!!!!