sábado, 11 de diciembre de 2010

Frente a la Rompiente

En el último año me he hecho parte de varios círculos de fotógrafos, algunos orientados a fotografía urbana, otros a conceptual, retratos, paisajísticas, de naturaleza, etc. En ellos he conocido a profesionales sencillamente de excepción tanto por su calidad técnica como por la pasión puesta en lo que hacen, pero si hay un grupo que destaca son aquellos dedicados a la captura de imágenes de naturaleza virgen, si quieren conocer algo de su trabajo les recomiendo visitar www.fotonaturaleza.cl, allí encontrarán las capturas hechas por tipos tan imbuidos en lo que hacen que son capaces de caminar varias horas por senderos perdidos en medio de las montañas y acampar junto a alguna laguna perdida para luego a eso de las cinco de la madrugada sumergirse hasta la cintura en medio de aguas pantanosas cubiertos con una red de camuflaje y permanecer allí unas cuantas horas inmóviles tan solo para poder obtener una foto de un Pato Cuchara al amanecer, y les aseguro que lo recién relatado no es ninguna exageración.
El punto es que conversando con algunos de estos verdaderos comandos de la fotografía, varios de ellos con reconocimientos internacionales a su trabajo, sobre la imagen que encabeza esta entrada (un gaviotín monja volando sobre la rompiente de las olas en las costas de Cobquecura) me comentaron entre otras cosas que si el ala superior del sujeto hubiera entrado por completo en el encuadre hubiera resultado una foto de catálogo, y otros conceptos técnicos como que se pudo haber reducido el nivel de ruido en el fondo, mejorar el enfoque del gaviotín cerrando aún más el diafragma o dar más dinamismo a las alas aumentando el tiempo de exposición.
Admiro enormemente a estos muchachos y comparto con ellos esa insaciable búsqueda de la excelencia y de la imagen perfecta, pero al reflexionar sobre el tema me puedo dar cuenta que el constante anhelo por la perfección, no solo en la fotografía sino en todo orden de cosas, en ocasiones nos impide disfrutar todas aquellas hermosas cosas y situaciones que sin ser perfectas estuvieron muy cerca de serlas.
La escala de calificación de notas en Chile va de 1 a 7, donde 7 es la excelencia, 6 es muy bueno, 5 es bueno, 4 es regular, 3 es malo, 2 muy malo y el 1 solos se aplica a trabajos no presentados. Al hacer una retrospectiva me doy cuenta que mi vida no ha estado repleta de sietes, por el contrario creo que han sido pocos, pero si han abundado los 6.5, 6.2 y 5.7 que al final resultan igualmente satisfactorios.
El último fin de semana no fue perfecto pero si se merece un 6.2; mi relación con mi hijo no da para el siete pero si califica como muy buena; no he alcanzado todas mis metas pero en la mayoría de los casos en el balance el resultado ha estado con creces sobre el regular; “Frente a la Rompiente” no es la fotografía perfecta pero si es una muy buena fotografía.

8 comentarios:

tomasuncafe dijo...

desde el todo nada puede ser perfecto en todos los sentidos y no debe importarnos si lo es,
solo debe ser bueno para la vida, la nuestra despojados de obsesiones, me alegra esa muy buena relación y que publicaras esta foto, un abrazo

Antonia Martínez dijo...

Piensa que en el ser humano debe darse un equilibrio de fuerzas. Algunos expertos aseguran que cuando se es excelente en algo, se carece de otra cosa. A veces es mejor tener desarrolladas varias facetas, aunque sea de manera superflua. Yo, a tu fotografía, le pongo un 8. Ya me gustaría conseguir eso con mi Nikon de 6 mgx. :)
No dispongo ni del medio.
Un besazo.

Ligia dijo...

A mí me parece genial. Creo que puedes estar contento con tus notas. Abrazos

MaLena Ezcurra dijo...

A mi tu fotografía me parece sublime, hasta percibo el viento, el aleteo.



Un abrazo de 7.



M.

Belén dijo...

No hay nada perfecto, así que sigue fotografiándo con tu hijo...

Besicos

Alís dijo...

No dudo que conseguir la foto perfecta debe de dar una enorme satisfacción, pero yo (que tampoco he tenido muchos sietes en mi vida, y menos aún dieces) creo que es más importante el disfrutar de lo que haces aunque no sea perfecto que sufrir por ser el mejor.
Seguro que esos 6.5, 6.2 y 5.7 son mucho más placenteros

Besos

Pamela dijo...

Por ahí se dice que "lo mejor es enemigo de lo bueno". Me pregunto ¿por qué ese gaviotín no metió toda su ala en la foto?, qué se cree el muy gaviotín!!

La vida está llena de buenas y malas notas, pero ¿quién es uno para calificarse?, en el caso de tu hijo, lo importante es que estás poniendo todo de tu parte , estoy segura que al final del camino él te pondrá un 7 gigante. Besitos

mi nombre es alma dijo...

Porque es mágico el instante en el que tomas tu cámara y fotografias el momento. Deja de serlo si te entretienes en pensar perfecciones.