martes, 1 de mayo de 2012

Ruka Lelbún


Comparto y en la medida de lo posible participo de todas las formas de agroturismo, etnoturismo, y todas las experiencias asociadas al turismo vivencial, sea este en términos formales o informales. He pernoctado en la casa de comuneros aimaras en el altiplano, he acompañado en sus faenas a pescadores artesanales, he participado de todo el proceso de cocción de un curanto junto a campesinos chilotes y he pasado alguna noche al calor del fuego al interior de una ruka (casa tradicional mapuche) conversando con un lonko. Todas experiencias hermosas y enriquecedoras, pero cuidado con creerse el cuento. 
Seamos honestos, así como los campesinos en Chiloé no hacen curantos todos los días o como los aimaras no ofrendan a la Pachamama cada atardecer, los comuneros mapuches hace ya rato que dejaron de vivir en rukas hechas de paja, no visten con ponchos y sandalias, no se alimentan en exclusiva de catutos rellenos con miel. Al interior de sus casa de madera o ladrillo, usualmente cercanas a las rukas ceremoniales, cuentan con televisores, refrigeradores, lavadoras, computadoras y se comunican por celulares de última generación.
No me mal interpreten, lo anterior no es una crítica a quienes proveen el turismo vivencial sino más bien es un llamado de atención a aquellos turistas o viajeros que creen que por pasar un fin de semana en contacto con campesinos o pueblos originarios ya conocen todo lo necesario con respecto a aquellas etnias o grupos culturales. 
Definitivamente pasar algunos días en Aysén no es suficiente para entender la problemática de los patagones, en especial si se visita en verano cuando los más crudo es el invierno; vociferar que se debe enseñar aimara en las escuelas del norte no soluciona el hecho de que los jóvenes abandonan sus poblados porque sencillamente no hay agua para sustentar la vida; y por sobre todo creer que el conflicto mapuche es solo una cuestión de propiedad de la tierra resulta bastante ingenuo si consideramos que la mayor parte de este pueblo hace décadas adoptó la vida urbana. 
No se trata solo de visitar, se trata en realidad de conocer en el amplio sentido de la palabra.

1 comentario:

mi nombre es alma dijo...

Exactamente, conocer y comprender.