sábado, 16 de octubre de 2010

Encierro

Pragmáticamente hablando la vida de esta leona en el zoológico de Quilpué resulta bastante “cómoda” por decirlo de alguna forma. Cuenta con su adecuada ración de carne sin mayores esfuerzos, sin carreras fatigosas, sin largos asechos y sin luchas territoriales, además de vacunas y medicamentos y el no tener que preocuparse mayormente por el bienestar de sus cachorros. Pero al mirarla así, meditativa, imagino que una voz en su interior constantemente le dice que algo no está bien, que debería llevar otra vida, que es capaz de mucho más. ¿Tendrá conciencia de que su sola presencia es capaz de intimidar a cualquiera de los animales que comparten su encierro en las otras jaulas del parque?
Pero si la trasladamos a las grandes planicies de la sabana africana ¿qué es lo que ocurriría? ¿se sentiría desorientada, temerosa, insegura y terminaría muriendo de hambre? ¿ sus instintos aflorarían y se convertiría en propiedad en la reina del mundo animal que en realidad es?.
Hasta hace poco me sentía un poco como esta leona, recibía un cheque a fin de mes por una suma no despreciable, conocía de sobra mi trabajo el que no implicaba ningún reto, pero algo me hacía sentir disconforme, atrapado por lo rutinario, sintiéndome capaz de mucho más y encerrado en la comodidad o el miedo a arriesgarme. Digo hasta hace poco porque ciertos cambios al interior de la empresa donde trabajaba provocaron mi alejamiento de ella y en lugar de sentirme molesto o incómodo me siento honestamente muy pero muy feliz y aunque no sé si financieramente será lo más conveniente si tengo claro que estoy en la posición donde justamente deseaba estar.
Supongo que prontamente sabré si soy capaz de cazar mi propio alimento de acuerdo a mis habilidades y así mantener mi libertad o ante la eventualidad de morir de inhalación tendré que aceptar encerrarme en un nuevo zoológico. Honestamente espero que sea la primera.

9 comentarios:

Pamela dijo...

Buena reflexión, no creo que bajo ninguna circunstancia, por feliz que ella sea, un ser vivo se sienta bien en su prisión. Espero sinceramente que no tengas que volver a un "zoológico" del trabajo. Un abrazote

MaLena Ezcurra dijo...

Por todos los dioses no me gusta el encierro aunque sea bien pago!


No lo conozco casi nada pero no lo veo encerrado en un zoológico.


Abrazo de buena semana.


M.

Chus dijo...

Nos acostumbramos a la vida cómoda y luego cuando llegan los cambios aveces es difícil adaptarse a ellos, me alegro por que este no sea tu caso, un abrazo

Belén dijo...

Me parece muy interesante lo que dices... lo que si creo es que cada uno hace con su vida lo que puede...

Besicos

tomasuncafe dijo...

que tengas la fortuna de poder cohabitar con tu libertad,

un abrazo

Antonia Martínez dijo...

Sea lo que sea, siempre dando gracias. Conformismo o riesgo, siempre se echa de menos lo contrario...
Un abrazo.

mi nombre es alma dijo...

Y honestamente, deseo que sea así. Suerte.

Alís dijo...

Espero que tengas suerte y logres tu vida en libertad.
En todo caso, lo habrás intentado, que es lo que realmente depende de ti. Si no, siempre te sentirías culpable.
Ojalá que el esfuerzo obtenga su recompensa.

Un abrazo

Robërtier dijo...

A veces pienso que mi trabajo es un zoo moderno.
Encerrado para sobrevivir!!
Otros le llaman la jaula de oro.

Abrazos Luis