sábado, 31 de julio de 2010

Experiencia Sanadora

Hace algunos días conversaba con un sicólogo sobre diferentes actividades, deportes, hobbies y demases que ayudan a controlar y disminuir nuestros crecientes niveles de estrés. En algún punto de la conversación tocamos el tópico de la fe y mi contertulio me comentó que en su opinión profesional la religión podía resultar en sí misma como una experiencia terapéutica y sanadora.
Comparando la religión con un tratamiento médico muchos elementos actúan de igual manera. En ambos casos, y quizás por razones genéticas, hay personas que reaccionan en forma positiva obteniendo positivos resultados y hay otras que son sencillamente inmunes a ciertas terapias (sean medicinales o religiosas). Creo también que tal cual como ocurre con los fármacos luego de sus uso sostenido para ciertos individuos la religión termina volviéndose adictiva y para otros, entre los que me incluyo, deja de producir cualquier efecto.
Un amigo cercan ha sufrido por años de insomnio crónico, en alguna época logró palearlo con el uso de valium pero de un tiempo a esta parte su cuerpo se ha acostumbrado de tal forma al somnífero que no provoca ningún resultado.
De la misma forma que supongo mi amigo extraña esas noches en que un par de pastillas lo sumía en el más exquisito de los sueños, no puedo negar que en cierta manera extraño aquella época en la que todo se aliviaba con un rezo, las más complicadas respuestas se encontraban en la lectura de algunos versículos y el sermón del domingo me resultaba vitalizante y conmovedor, pero todo ello ahora me resulta en extremo lejano, casi como si perteneciera a otra vida, y aunque en alguna ocasión lo intenté, para bien o para mal, sencillamente ya no funciona conmigo.

11 comentarios:

tomasuncafe dijo...

cualquier anhelo como luz mágica funciona dándonos el motor para empujarnos hacia soluciones, pero se corren riesgos y esos son peores que el hastió, el tiempo, la incorporación de información, los desengaños, nos alejan de los fanatismos, lo mejor a la distancia es vivir libre de ellos, y solo si es necesario usarlos como un fetiche combustible,
como siempre encantado con tus palabras que siempre dan un marco reflexivo
un abrazo

Alís dijo...

Nunca he logrado encontrar en la religión ningún valor terapéutico (para mí, quiero decir), aunque reconozco que lo tiene. Basta ver cómo los creyentes pueden superar fuertes traumas, como la pérdida de un ser querido, a través de la resignación, "porque Dios lo quiso así". A mí es que me cuesta creer en un Dios que quiere las situaciones de las que a diario somos testigos...
Siempre invitas a la reflexión. Es de agradecer.
Besos

Belén dijo...

Los caminos de la salud son inxcrutables :)

besicos

Ana dijo...

Cuánto más desvalidos más necesitamos del mundo de los dioses para encontrar alguna solución. Quizás este blog te permite un proceso creativo que ayuda, te reconforta. Como vivienciar el amor, que tanta veces nos salva. Recursos.
Un abrazo

Poetiza dijo...

Luis, con fe quiza sea posible, hasta la sanacion. Un gusto leerte, besos, cuidate.

Patricia González Palacios dijo...

Hola amigo, no sé cual será la mejor forma más indicada, yo creo que la misma receta no sirve para todos, la iglesia la siento lejana, pero todavía un rezo me calma. Pero donde mejor duermo y mejor estoy es cuando me alejo de esta ciudad a esos lugares llenos de verde y con agua corriendo, es el mejor remedio.Tal vez pedimos a gritos un estado más natural. besitos y que todo ande bien, paty

El Dosmilypico dijo...

En realidad, puesto que la fé consiste en creer lo que no se vé, las creencias religiosas se fundamentan en el "efecto placebo" que cumple con su cometido.

Una vez se ha vivido lo suficiente, o se abandona el evidente engaño o, en la desesperación y el miedo propios del ser humano y ante la certeza única de la muerte, es fácil sucumbir a sus encantos como a los libros de autoayuda o al Valium, prozac, el alcohol o cualquier otro tipo de engaño que suaviza el pasar.

Pienso yo...

Saludos, ha sido un placer.

mi nombre es alma dijo...

¿Y si el optimismo es algo genético como la artrosis o el pelo rojo? No lo descartaría yo, no.

malena ezcurra dijo...

La religión es terapéutica para los que creen, a veces el estrés se disipa contemplando el vuelo de un pájaro.

Mil abrazos compañero.

PazzaP dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
CamilaTeadora dijo...

Vivimos llenos de temores de caracter vario y por ello necesitamos creer que alguien superior y omnipotente nos mira, desde algún lugar, para ayudarnos y protegernos. Aún cuando hayamos perdido la fe, nuestro corazón se vuelve aterrado buscando esa ayuda divina cuando realmente el miedo nos atenaza. Y eso si que es un paradigma.¿O es una paradoja? Pero somos débiles.