domingo, 23 de octubre de 2011

Autorretrato de un Atardecer Rural


Linares, Parral, Panimavida, San Clemente y un sin número de pueblos rurales al interior de las regiones netamente agrícolas del centro sur de Chile, parecieran ser todas idénticas, y de hecho lo son.
Fue en pueblos como estos, todos idénticos, que Neftalí Reyes, conocido universalmente como Pablo Neruda, nació y pasó su infancia. De seguro contempló incontables atardeceres como el de la fotografía, todos idénticos, y también de seguro fueron estos, entre muchas otras cosas, los que le ayudaron a llenar de magia sus palabras; porque el que algo sea cotidiano, idéntico y repetitivo no implica que deje de ser mágico.
Estos atardeceres y sus vivencias fueron los que a la vuelta de los años lo llevaron a describirse más o menos así:

“Por mi parte, soy o creo ser duro de nariz,
mínimo de ojos, escaso de pelos en la cabeza
creciente de abdómen, largo de piernas, ancho de suelas,
amarillo de tez, generoso de amores, imposible de cálculos,
confuso de palabras, tierno de manos, lento de andar,
inoxidable de corazón,
aficionado a las estrellas, mareas, maremotos,
administrador de escarabajos, caminante de arenas,
torpe de instituciones, chileno a perpetuidad,
amigo de mis amigos, mudo de enemigos,
entrometido entre pájaros, mal educado en casa,
tímido en los salones, arrepentido sin objeto, horrendo administrador,
navegante de boca y yerbatero de la tinta,
discreto entre los animales, afortunado de nubarrones,
investigador en mercados, oscuro en las bibliotecas,
melancólico en las cordilleras, incansable en los bosques,
lentísimo de contestaciones, ocurrente años después,
vulgar durante todo el año,
resplandeciente con mi cuaderno, monumental de apetito, tigre para dormir,
sosegado en la alegría, inspector del cielo nocturno, trabajador invisible,
desordenado, persistente, valiente por necesidad,
cobarde sin pecado,
soñoliento de vocación, amable de mujeres,
activo por padecimiento,
porta por maldición y tonto de capirote.”

Autorretrato de Pablo Neruda.

6 comentarios:

Jan Puerta dijo...

De Linares hacia la cordillera es una zona que me gusta recorrer sin prisas. Los atardeceres se repiten, pero son tan intensos que nos tienen presa de su destino. Del nuestro, también.
Un abrazo

Ligia dijo...

Un autorretrato muy íntimo. Saludos

Rembrandt dijo...

Neruda nunca deja de sorprenderme,
y este poema es muy especial, me gustó mucho.
No conozco ninguno de los lugares que mencionás pero viendo tu foto los imagino hermosos.

Besos desde el otro lado de la montaña.
REM

Patricia González Palacios dijo...

Al fin!! he tratado varias veces de dejarte comentario y no podía. Que foto más linda, la luz maravillosa, los atardeceres son un deleite para todo y para la pintura lo máximo, un abrazo querido amigo, siga deleitándonos con estas imágenes .

mi nombre es alma dijo...

Con Pablo Neruda, que bien se está en tu casa.

mabel casas dijo...

provengo de una familia de campo, donde estos pueblos eran el lugar de proveerse y de paseo
mis vaciones fueron muchas veces en esas ciudades de la ocia de buenos aires
y me encanta descubrir que la de tu foto y las de las mías en la retina tiene ese misterio de musa, esa tranquilidad de vivencias fundadoras,el inmenso plano de un atardecer con horizontes amplios el silencio...
Neruda y el poema: gracias or dejarlo , no lo conocía
siento que le encuentro esa picardía e inocencia, esa quietud de las calles y ese deseo de toda ciudad lejana y pueblerina de ser...como lo sienten sus habitantes
cariños amigo