martes, 15 de febrero de 2011

Miras de Altura

Según Lonely Planet Santiago de Chile es la capital más segura de Latinoamérica, según Fortune es el mejor destino para hacer negocios en el cono sur y según Times es la urbe más interesante de conocer en Sudamérica, aunque la última apreciación la encuentro algo exagerada, pero lo que si es un hecho es que el Parque Metropolitano de Santiago es la segunda área verde urbana de mayor extensión en el globo, después del Central Park neoyorquino, en sus barrio histórico es posible encontrar edificios construidos por nombres notables como el italiano Toesca o el francés Eiffel, además en media hora se puede estar esquiando en alguna de las mejores pistas del Hemisferio Sur y en dos se pueden estar disfrutando de las aguas del Pacifico.
Menciono todo lo anterior porque es curioso que sean contados con los dedos de las manos los santiaguinos que se sienten orgullosos de su ciudad y más aún que se sienten pertenecientes a ella, en su gran mayoría se consideran habitantes de paso que algún día emigraran de la capital a las provincias.
Quizás contribuya a ello sus insoportables tacos automotrices o tener que viajar en un metro subterráneo que en las horas punta es un verdadero horno. Quizás sea tener que transitar por el Paseo Ahumado diariamente acompañados por otros dos millones de personas, quizás porque moverse veinte kilómetros al interior de la ciudad toma más tiempo que moverse cien fuera de ella. Quizás pueden haber muchos.
Mi mirada de Santiago es la de un visitante, la del que se vio obligado a emigrar por una mejor oferta económica y laboral, pero he encontrado en ella una belleza que parece solo yo percibo. Me impresiona en invierno ver las montañas completamente nevadas sobresalir por sobre los rascacielos, me llaman la atención sus decenas de iglesias que datan desde la época de la colonia, me atrae lo pintoresco de sus habitantes e incluso me atrevería a asegurar que algunas de las puestas de sol más hermosas que he fotografiado han sido en medio de la ciudad como ocurre con la imagen que encabeza esta entrada, más de alguien se ha negado a creer que es la odiada Plaza de Armas en el corazón de la capital hasta que después de unos segundos me comentan: “es que está tomada de altura por eso se ve distinta”.
Por cierto la imagen fue tomada desde un sexto piso y justamente de eso se trata todo: de mirar las cosas desde un poco más arriba.

4 comentarios:

Belén dijo...

Bueno, es un buen aliciente para poder ir a visitar Santiago, ¿no?

Besicos

Antonia Martínez dijo...

Eso es un mal bastante común. Yo vivo en una ciudad que tiene tres mil años de historia y ha sido capital del imperio romano en tiempos de antigüedad clásica. Es curioso, o encuentro personas fanáticas de ella, o personas que son completamente indiferentes...
Sabes, a mí, en general, de los chilenos, me gusta muchísimo vuestro acento. Lo encuentro tiernísimo...
Un abrazo.

mi nombre es alma dijo...

A veces no encontramos lo que nos gusta en la ciudad donde vivimos porque no lo encontramos en nuestro interior.

mayer_lunasol dijo...

tu sacaste la foto? quería pedirla prestada para un trabajo de la universidad sobre fotografía