lunes, 31 de agosto de 2009

Estático

“Esta debe ser la undécima o duodécima fotografía que me toman el día de hoy. Siempre es igual durante mis horas de guardia decenas de turistas y curiosos se paran frene a mi disparando sus cámaras o sus teléfonos celulares, ser fotografiado ya es casi un requerimiento de mi cargo.
Ser guardia del Palacio Presidencial es el más alto honor al que puede acceder un oficial de la policía uniformada, reservado exclusivamente para los alumnos más destacados de la Academia, una selección de lo mejor de lo mejor.
Esta tarea requiera una alta preparación física, pues no es fácil permanecer inmóvil y gallardo durante las largas horas de guardia, como también una férrea fortaleza mental, ya que nada nos puede distraer de nuestra misión y créanme que no es sencillo evitar seguir con la mirada a las hermosas muchachas que a diario se pasean frente a nosotros, incluso en una ocasión debí resistir estoico las decenas de huevos y tomates arrojados por un grupo de manifestantes opositores al Gobierno.
En ocasiones mientras cumplo mi guardia pienso en mis compañeros de Academia, en aquellos menos afortunados asignados a labores comunes y corrientes en la fuerza policial. Uno de mis mejores amigos en los años de formación fue herido intentando detener un asalto, a otro me pareció verlo en un noticiario como parte del grupo que desarticulo una red de pedofilia, de otro no supe por mucho tiempo y luego me enteré que se encontraba encubierto infiltrando una red de narcos, supe también de uno de los menos aventajadas que fue asignado a un puesto rural cerca de la frontera y que incluso ha tenido que atender un par de partos en su cuartel. Pero yo he sido llamado a tareas más nobles, mi destino es el ser Guardia del Palacio de Gobierno.”

A mi amigo el Capitán sin nombre y su adecuada percepción de sí mismo.

7 comentarios:

Patricia González Palacios dijo...

Hola , por mi amiga cote encontré este rincón, lleno de palabras interesantes, te dejo un saludo, vendré seguido por aquí, paty

Ana dijo...

Cielos... siempre me detengo frente a las guardias y a las estatuas vivientes sin poder entender cómo lo hacen. Deben sospechar mi intriga, porque luego de mirarlos sin disimulo por largo tiempo, me regalan un pestañeo o un cómplice guiño. Pensarme así quieta ya me pone inquieta.
Dicen que es un asunto de respiración. ¡Qué densa soy! Porque sólo se me ocurre decirles, "muchachos, rásquense si les pica, muévanse un poquito, yo los cubro..."
Mi profunda admiración.

mi nombre es alma dijo...

Yo diría que está pensando: "en que mala hora decidi hacerme militar". (sonrío)

Un abrazo

Adela Mizrahi dijo...

Muy interesante, me ha gustado!
Adela

Robërto Loigar dijo...

Viví esa experiencia cuando jovencito. Soportar los chistes de los turistas. Aprendí a reir por dentro, manteniendo mi cara de cemento.

Saludos Luis, siempre es un placer leerte.

Unmasked (sin caretas) dijo...

Buena foto, saludos!

Petra del norte

Pamela dijo...

Lo más difícil debe ser no pensar