En principio una buena fotografía depende de una buena luz, pero a la práctica lo que realmente necesita es una buena sombra. Si los fotógrafos prefieren hacer sus fotos temprano en la mañana o pasada media tarde es justamente porque la luz cae en forma lateral generando sombras más alargadas y profundas que ayudan a hacer notar mejor la textura de los objetos.
Con las personas no es distinto, conocer solo los éxitos y puntos luminosos de alguien resulta plano y monótono. Lo que realmente nos permite conocer a otro, ya sea en lo sentimental, amistad o relaciones laborales, es ver también sus fracasos, sus defectos y sus áreas oscuras, eso nos ayuda a saber realmente de que esta hecho dicho sujeto.
La próxima vez que conozca a alguien, por la razón que sea, voy a indagar más en sus sombras a fin de cuentas las luces siempre están a la vista.
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