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domingo, 27 de septiembre de 2015

Ojos Cafés

"Mira dentro de mis ojos, dime que es lo que se ve, 
Son acaso transparentes o son como una pared. 
 Mira dentro de mis ojos, dime que es lo que se ve, 
Ves acaso tu mirada reflejándote al revés" 

 Ópticas Ilusiones (Nano Stern)

sábado, 26 de septiembre de 2015

Victoria Amazónica

La Victoria Amazónica es un enorme nenúfar o lirio de agua descubierto a inicios del siglo XIX por botánicos británicos que años más tare la bautizarían Victoria Regina en honor a la reina de Inglaterra. 
De acuerdo a la historia hubo una importante disputa y competencia entre los jardineros ingleses en busca de quien podía primero hacerla brotar en cautiverio los que fue logrado finalmente por Joseph Paxton quien trabajaba al servicio del duque de Devonshire, este último fue quien dio nombre a la flor como una forma de homenajear a su monarca. 
Pero al enorme lirio nunca la han importado estas discusiones, no le interesa poder ser cultivado en cautiverio, ni tampoco llevar el nombre de una reina, prefiere llevar el nombre del magnificente río en el que florece.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Mujer del Taguayo

"Me han estremecido un montón de mujeres, 
Mujeres de fuego, mujeres de nieve" 
Así versa el coro de la canción Mujeres de Silvio Rodriguez (por favor no confundir con la de Arjona) donde habla de las mujeres que lo han impresionado o han marcado su vida, 
A lo largo de los años y de los viajes he conocido un sin fin de mujeres estremecedoras. Como aquella que al interior del Amazonas peruano, a orillas del río Taguayo, tejía con hojas de palmera un nuevo techo para su casa antes de la llegada del monzón; o aquella de más de noventa años que sentada en el suelo de la Isla Taquile trabajaba en su telar; esa otra que caminaba varias horas al día para vender agua embotellada y golosinas a los turistas en lo más profundo del Cañón del Colca para poder pagar la universidad de su hija en Arequipa; o esa otra que a pesar de que sus hijos se marcharon a la gran ciudad prefirió quedarse a vivir casi en soledad en la villa de Machuca, en lo alto de Los Andes, para no abandonar a sus animales. 
Pero también me estremece aquella mujer de la gran ciudad que corre todo el día para cumplir con su trabajo, ir al gimnasio (porque como te ven te tratan), pasar a comprar al supermercado y aún así hacerse el tiempo para revisar los quehaceres escolares junto a sus hijos; o aquella otra, que sin hijos, lucha cada día porque nuestros jóvenes tengan una mejor educación; o esa otra que hace rato debería estar disfrutando del descanso de la vejez, no cesa en su afán de hacer feliz a su hijo y a su nieto. 
En resumen: Me han estremecido un montón de mujeres.

jueves, 27 de agosto de 2015

La Piel de la Anaconda

Poco más de un año atrás navegaba por las aguas del río Nauta, tributario del Amazonas, en compañía de un guía. En un punto del trayecto nos acercamos a una destartalada balsa de madera que oficiaba como gasolinera; estando allí notamos que bajo la estructura se movía una joven Anaconda, que a pesar de su juventud ya contaba un par de metros de extensión. 
A raíz de este hecho Richard, el guía, me contó que un par de semanas antes se había introducido en la selva en compañía de cuatro norteamericanos. En una zona pantanosa avistaron una enorme anaconda pero en lugar de evitarla los alocados gringos se abalanzaron sobre ella e iniciaron una lucha que duró por varios minutos. 
Richard no entendía mucho que pretendían porque no coincidían con el perfil de cazadores ni contaban con herramientas para desollar a la serpiente si es que fuera su piel la que pretendían. Finalmente los muchachos lograron sujetar a la anaconda, entre los cuatro la pusieron sobre sus cabezas y a gritos le pidieron al guía que les tomara una fotografía. En resumen aquella descomunal lucha había sido por una suerte de selfie. 
Lo anterior me recuerda dos cosas. Primero un video viralizado que vi unos días de unos adolescentes rusos que se grababan corriendo por las cornisas de altísimos edificios; y en segundo término las palabras de Byung Chul-han, el filósofo coreano alemán de moda, en torno a que el narcisismo desenfrenado es la peor enfermedad de nuestros días. 
La osadía se confunde con imprudencia, y el valor con el riesgo innecesario. Todo ello con el único objetivo de que el instante quede retratado por nuestros smartphones o nuestras GoPro, para luego ser subido a las redes sociales en un mundo virtual donde, como máxima expresión del narcisismo, los otros no existen y solo importa lo que yo deseo opinen de mi.

miércoles, 19 de agosto de 2015

Melina y Daniela

Mucho se ha discutido sobre la diferencia entre viajero y turista. 
Quizás la más acertada definición sobre estas diferencias versan sobre el tiempo: mientras el viajero no cuenta con una planificación definida y administra su tiempo conforme a lo que se presenta ante él, el turista tiene planificadas sus llegadas, itinerarios, actividades y sus salidas; lo anterior lleva a que el viajero no tenga expectativas y se deje sorprender por los que encuentra en su camino en tanto el turista sabe perfectamente que es lo que verá en su viaje. 
Pero a mi me gusta los ejemplos prácticos: para mi un turista puede contar que conoce el Amazonas, en tanto un viajero puede contar que a dos días de navegación de Iquitos, en un recodo del río Taguayo, en una choza vive una mujer llamada Melina que suele pasar sus tardes meciéndose en una hamaca con la pequeña Daniela en brazos.

jueves, 19 de febrero de 2015

Bananero

Bananero: Dícese en términos peyorativos de aquellos gobiernos caracterizados por el caudillismo, corruptos en su relación con el empresariado y de corte populista. El término nace en Centroamérica donde el poder era usualmente esgrimido por los terratenientes dueños de las plantaciones bananeras. 
En la práctica se trata de aquel que vende bananas en el mercado a menos de cinco dólares el colgajo y también en la práctica más al sur, y aunque no crezcan dichos frutos, estamos llenos de bananeros.