martes, 6 de enero de 2015

Porcelanas

Hace unos días quebré un plato. Era un plato blanco y redondo de loza, obviamente fue sin querer, pero hice lo que se hace cuando quiebras un plato blanco y redondo de loza: tomas los restos y lo botas al tacho de la basura; luego vas a la tienda y compras otro plato blanco y redondo de loza que seguramente algún tiempo después también terminará estrellado contra el piso, Usualmente es el intrascendente final de los platos blanco y redondos de loza. 
Distinto era el caso de esos tazones de fina cerámica labrada y pintada a mano que mi madre heredó de la suya. En ese caso cada quebrazón dolía en el alma, incluso en la medida de lo posible se trataban de reparar con algún adhesivo líquido aunque después solo sirvieran como adorno. 
Pero hoy usamos platos blancos y redondos de loza que nadie lamenta perder, así es la vida moderna… en todo.

lunes, 5 de enero de 2015

YanKee Way

El nombre correcto de este lago que marca el límite entre la Araucanía y la Patagonia es Llanquihue que en mapudungún significa “lugar escondido”; Yankee Way es el nombre con el que un simpático gringo bautizó un lodge en el límite sur del ojo de agua aprovechando el juego de palabras resultante. 
Pero más allá de la ocurrencia de este emprendedor enamorado de nuestros lagos, el Yankee Way (la fórmula yankee) parece ser una constante en un país donde se suele ir de “shoping” al “mall”, se vacaciona en un “resort”, el café de media mañana se acompaña de un “muffin”, “cup cake” o “cheese cake”, se comparten tragos después de la oficina en un “after office” o junto a una piscina en un “pool party”, y se ejercita mediante el “runing” o “body combat”; para que hablar del lenguaje empresarial donde términos como “management”, “perfomance”, “endurance”, “pos” (poin of sale), “look and fill”, “payback”, y un sinfín de etcéteras son de uso cotidiano 
Esto no tiene NADA que ver con pretender ser un país bilingüe o con vocación turística, los hecho demuestran que somos el que menos maneja un segundo idioma al interior de la OCDE y difícilmente podemos dar a un gringo las indicaciones para que llegue a un paradero de buses. 
Es paradojal que siendo herederos de la lengua de Cervantes, Neruda y Cortazar intentemos a cada instante reemplazarla con aforismos que con suerte entendemos. Sería bueno de tanto en tanto recordar que: Aquí se habla español.

domingo, 4 de enero de 2015

Las Callecitas de Buenos Aires

“Las Callecitas de Buenos Aires tienen ese Qué se yo…” La frase de Balada para un Loco de Piazzolla la escuché desde pequeño merced del gusto de mi viejo por los tangos; y de todo lo que Baires significará, y es que él al igual que muchos estaba convencido de que era una ciudad mágica.
¿Esa magia realmente existe?
La última vez que visité la capital Argentina fue en compañía de una persona dotada de una punzante, y acertada, ironía. Mientras caminábamos por Corrientes me decía “Esto es igual a Santiago Centro”; Puerto Madero era igual a Vitacura, La Boca a Mapocho, Palermo a Lastarria, y objetivamente así es. Buenos Aires nos es muy distinto a Santiago, o a Sao Paulo, o a lo que conozco de Montevideo y Lima, y quizás lo único distinto son sus avenidas más anchas que el promedio lo que ayuda a tener una mejor perspectiva del patrimonio arquitectónico que en otras urbes suele quedar atrapado por la sucesión interminable de calles estrechas y edificios de altura.
Entonces quizás esa magia bonaerense nace en ese sano nacionalismo propio de los argentinos; y es que desde pequeños son condicionados para amar y defender lo propio como si fuera lo mejor del mundo; y en ese sentido de más está decir que Charly o Diego pueden armar el “quilombo” que se les venga en gana y sus connacionales nunca dejarán de rendirles pleitesía.
En la literatura mientras Isabel Allende ambienta sus historias en lejanas latitudes, Vargas Llosa describe perdidos rincones del Perú, y García Márquez en lugar de elegir como protagonista de su obra cumbre a Bogotá, Medellín, o su amada Cartagena optó por inventarse un pueblo, Macondo. Sin embargo en Argentina Borges transforma a Buenos Aires en un lugar mágico, de la misma forma que Cortázar la eleva a un sitial similar al de Paris.
Parecido ocurre en la música en donde desde el referido tango de Piazzolla a lo último de Fito Paez, pasando por “La Ciudad de la Furia” de Ceratti, sobran las referencias a una ciudad mágica, misteriosa, bohemia, que te hace la guerra de día y el amor de noche.
Entonces la magia de Buenos Aires realmente está en el amor que los mismos bonaerenses le profesan, del que son embajadores y del cual nos han convencido. Tan distinto a lo que ocurre al otro lado de Los Andes donde los santiaguinos tan solo esperamos la ocasión para arrancar de nuestras callecitas.

viernes, 2 de enero de 2015

Tatatela (Republicación del 20/10/09)

Pocos día atrás me encontraba, como es habitual, tomando fotografías de Valparaíso y en una esquina me topé con un simpático muchacho que aprovechaba las luces rojas de un semáforo para ganarse alguna propina entreteniendo a los automovilistas haciendo malabarismos con tres antorchas encendidas.Consideré la situación una ocasión perfecta para capturar algunas escenas urbanas costumbristas pues ya se ha hecho una tradición, casi parte de nuestro folklore, el que en nuestras ciudades un buen número de jóvenes, especialmente estudiantes de artes escénicas, se ganen la vida realizando actos circenses en la vía pública.Lo oscuro de la locación, el destello del fuego en la penumbra, la rapidez de movimiento del malabarista y las luces de los autos que circulaban en sentido contrario significaron un duro reto para mí cámara y debí pasar varios minutos ajustando el enfoque, controlando el obturador, abriendo o cerrando el diafragma y una serie de otros tecnicismos que no son lo medular en estas líneas.El punto es que sin darme cuenta no fue una o dos sino veinte o treinta luces rojas del semáforo con sus respectivas presentaciones artísticas las que estuve fotografiando y en la misma medida que me fui absorbiendo y abstrayendo en la captura de imágenes comencé a literalmente alucinar con los acrobáticos movimientos (y puedo asegurarles que no suelo consumir ninguna sustancia alteradora de conciencia).La cámara congelaba el destello de las flamas de las antorchas hechas girar, arrojadas al aire y luego recogidas. Estos destellos parecían verdaderos trazos de luz en medio de la oscuridad. Por un momento me pareció contemplar a un alocado pintor expresionista lanzando furiosas pinceladas sobre su lienzo, o a un vehemente director de orquesta dirigiendo con su batuta algún concierto de Rachmaninov, o quizás a un psicodélico Sid Barret componiendo los acordes que luego plasmaría en las primeras canciones de Pink Floyd, o tal vez a un anciano caligrafista japonés dibujando sus exquisitas letras con una pluma luminosa.Mientras me encontraba absorto en mis alucinaciones el protagonista de mis fotografías se me acercó y con voz cálida y alegre me dijo: “le pido por favor que me envía las fotos que salgan más linda a mi mail, mi correo es tatatela@etc,etc,etc”. En ese momento volví al mundo real y me di cuenta que me encontraba tan solo observando el arte circense de un muchacho sencillo que solo pretendía entretener, ganando algún dinero en el proceso, a un grupo de cansados automovilistas en medio de su retorno a casa luego del trabajo, los mismos que tan solo en un par de calles más olvidarían por completo el espectáculo observado.Intenté enviarle las fotos vía mail pero el correo me arrojó dirección errónea, tampoco lo he vuelto a encontrar en la misma esquina de las avenidas Argentina y Errazuriz.
No sé si algún día podrá ver las fotos que le tomé ni qué impresión le causarán, de lo que si estoy seguro es que ni siquiera sospecha el exquisito instante de delirante alucinación que me obsequió.

jueves, 1 de enero de 2015

Jacaré

La simpatía y entusiasmo del garzón terminó por convencerme: si estaba en Iquitos no me podía ir sin probarlos. 
Aquellos nuggets de caimán estaban sencillamente deliciosos. Carne suave pero firme con un gusto que recuerda a la de ave pero de sabor más intenso perfectamente apanada en quínoa acompañada de papata yuca y mango. 
Habían pasado tres días y el petepete en el que viajaba avanzaba por el curso del río Itaguayo. Allí fue donde lo vi, su brillante piel acorazada, su sigiloso andar y sus amarillentos ojos en los que descubrí estaba escrito mi karma. Simple cuestión de justicia, ojo por ojo y diente por diente. 
Inmediatamente regresé a Iquitos y tomé el primer avión que me regresara al reino del concreto lejos de cualquier río. 
Viéndole el lado positivo puedo fumar sin culpa, a fin de cuentas sé que no moriré de cáncer; aunque cada cierto tiempo recuerdo que en cualquier momento desde una cloaca aparecerá él dispuesto a que saldemos cuentas.

lunes, 29 de diciembre de 2014

Camino en el Salar

Te he visto caminar por las callejuelas de los cerros porteños; por sendas empedradas en una isla en medio del altiplano; por entre bosques de coigûes y araucarias en tierras lafkenche; por playas interminables marcadas por leyendas de brujos; por puentes de madera sobre aguas turquesa en el fin del mundo; por entre salares y fumarolas en la cima de Los Andes… Todas esas sendas las elegí yo, pero el principal camino está solo en tus manos.

domingo, 28 de diciembre de 2014

Turquesa en Tortél

Tortel es una idílica caleta perdida en medio de los fiordos patagónicos, emplazada junto a la desembocadura del río Baker, de lechosas aguas turqueza, rodeada de selva austral y ventisqueros milenarios; las calles han sido reemplazadas por pasarelas de madera nativa y por lo mismo no existen los vehículos motorizados, y en donde es posible encontrar mariscos de proporciones descomunales, en resumen un paraíso para el viajero. 
Pero también Tortel es un lugar que soporta la crudeza de uno de los inviernos más rudos en el continente, su aislamiento conlleva que los alimentos y combustible cuesten casi el doble que en el resto del territorio nacional, solo una compañía de telefonía móvil entrega una débil señal, el hospital y escuela secundarias más cercanas se encuentran a varias horas en vehículo y en verano no cuentan con más de seis horas diarias de energía eléctrica. 
Muchas de estas duras condiciones hubieran cambiado con la construcción del proyecto HydroAysen; el pueblo hubiera mejorado su conectividad con el consiguiente abaratamiento de precios y llegada de infraestructura y servicios básicos. Era algo que los habitantes de Tortel de verdad anhelaban. 
Pero debimos optar por un bien superior, como fue asegurar la preservación del medio ambiente en la cuenca de los ríos patagónicos. La preocupación por la ecología es un componente imprescindible del desarrollo social y económico de un país aunque en ello resulten daños colaterales. 
En ese sentido los habitantes de Tortel entonces no son muy distintos a quienes viven en Puchuncaví, Paipote o Huasco; lugares que fueron sacrificados en pro de un bien mayor como la producción minera y condenados a morir paulatinamente a manos de la polución ambiental. 
Finalmente es un cruce entre las cifras económicas, las necesidades energéticas y la popularidad de un tema en las redes sociales lo que determina nuestras “políticas de estado”, y cualquiera sea la decisión que se tome, a favor o en contra de la producción industrial, a favor o en contra de la sustentabilidad, siempre habrán daños colaterales. Solo de esa forma la maquina se mantiene productiva y tiene un lugar puro y cristalino donde pasar sus vacaciones.

sábado, 27 de diciembre de 2014

Sirena

Liz fue elegida, con justa razón, reina del festival de Cuerpos Pintados que acompañó la celebración del Carnaval de los Mil Tambores hace unos meses en Valparaíso. 
Caminando por la orilla del mar se manejaba con extrema gracia frente a las cámaras fotográficas y de verdad parecía disfrutarlo, pero su semblante cambiaba cuando algún muchacho trataba de sacarse alguna foto con ella y no estaba dispuesta a que ningún galancete con unas cervezas de más se llevara como trofeo una foto abrazándola. 
Aunque sospechaba cual eran sus razones un rato después las conversamos. Con un mezcla de spanglish y español tarzanesco me explicó su lógica: “Se sacan una foto contigo, la suben a las redes sociales, presumen con sus amigos que eres su novia o se acostaron contigo”. 
Más allá de las fanfarronerías masculinas es eso en lo que para muchos se han convertido las redes sociales: un lugar donde presumir de lo que no se tiene, con fotografías junto a chicas bellas que en realidad no te conocen, en la cafetería de moda que con suerte visita una vez al año, compartiendo canciones cool que no te identifican e interesantes frases que quizás no te representan pero te hacen ver intelectual, por lo mismo hablamos de que es un mundo “virtual”.