viernes, 17 de mayo de 2013

Amarillo

Neruda se preguntaba ¿Porqué las hojas se suicidan cuando se vuelven amarillas? 
Quizás porque no soportan su propia decadencia 
Quizás porque anhelan volver a la tierra 
Quizás porque las urgen los renuevos 
Quizás porque no resisten la ventolera 
Quizás porque están cansadas 
Quizás porque necesitan una nueva razón de ser 
Quizás porque desean emprender un viaje desconocido 
Quizás porque así está escrito.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Azul

Azul, como el cielo patagónico, como el mar austral, 
Azul, frágil y eterno, 
Azul, hijo de la montaña y el océano, 
Azul, hermoso y terrible, 
Azul, duro como roca, suave como seda, 
Azul, milenario y finito 
Nacido para teñir las aguas de su propio corazón Azul.

lunes, 13 de mayo de 2013

Vivir en Vertical

La perspectiva crea efectos visuales asombrosos. Al mirar la cara oriental del Cerro Artillería desde el Mirador Lord Cochrane pareciera que las casa se hubieran construido una sobre la otra. 
Entonces es necesario bajar los ciento sesenta peldaños de la escalera del pasaje Cienfuegos por el costado de los rieles del en desuso ascensor Cordillera hasta llegar a calle Serrano, para luego tomar al oeste atravesando la Plaza Echaurren y el más antiguo Barrio Puerto. 
Finalmente de pie en la plaza del antiguo edificio de la Aduana terminas de convencerte de que no es un efecto óptico.

sábado, 11 de mayo de 2013

Bombero Ossa

Hace algunos días, analizando la posibilidad de pasar unos días en Buenos Aires, me informaba de la oferta hotelera en el pintoresco barrio de Palermo Soho. Casi inmediatamente me llamó la atención su nombre, porque aunque este rincón bonaerense tiene bastantes elementos en común con el sofisticado barrio neoyorquino del mismo nombre a este último se le denomina así porque se encuentra al sur de la calle Houston (SOuth of HOuston street). 
A este lado de Los Andes tampoco podemos admirarnos por estas curiosidades. En 1995 en el sector oriente de Santiago se construyó un conjunto de edificios de negocios bautizado World Trade Center, sí exactamente igual como el de Nueva York. En los días posteriores a su inauguración el periodista Luis Alberto Ganderats acuñó el término Sanhattan para referirse irónicamente al naciente barrio financiero capitalino. Lo curioso es que casi veinte años después y con varias toneladas de hormigón adicionadas al sector casi todos los santiaguinos no tienen complejos en usar el término para referirse a nuestro Manhattan criollo. 
Paradojal es que Nueva York, la ciudad que pareciera marcar buena parte de las tendencias urbanísticas quizás en buena medida gracias a series televisivas como Friends o la sobrevalorada Sex and the City, también tomó prestados elementos de otras culturas, como el Chinatown o La Piccola Italia, para dar forma a su mapa urbano. 
Supongo que en un mundo globalizado es difícil mantener una identidad única. Por lo mismo me agrada tanto el menospreciado centro de Santiago, Downtown le llamarán algunos, saturado de gente y alejado de los gigantescos centros comerciales del sector oriente y la periferia. 
Me fascinan esos ascensores de puerta de cortina corredera, esos edificios “poco inteligentes” donde las puertas no se abren con lectores de radio frecuencia, esas galerías donde aún es posible encontrar peluquerías y tiendas de ropa que no pertenecen a ninguna franquicia internacional, esas cafeterías donde aún se vende café con leche acompañado de pastel y no frapuccino venti junto a un muffin, cheesecake, croisant, u otros (aunque reconozco que también frecuento los Starbucks y de hecho mi hijo trabaja en uno). 
Pero sin dudar la verdadera joya del centro está en la calle Bombero Ossa, con sus tiendas vintage, sus pintorescas cafeterías y por supuesto con su veintena de lustrabotas estratégicamente apostados que siempre me recuerdan que no le he dado lustre a mis zapatos. Allí está la neta esencia del centro santiaguino, aunque algunos digan que es una copia del Chicago extraido de una película de gangster (y probablemente sea así).

jueves, 9 de mayo de 2013

Las Solitarias Calles de Humberstone


Los pueblos fantasmas no son patrimonio exclusivo del lejano oeste norteamericano, existen en todo lugar donde alguna vez haya ocurrido una fiebre. Sea la fiebre del oro, del caucho, del carbón o del salitre, centenares son las otrora bullentes urbes que ahora se han convertido en abandonados muladares al capricho de los cambios en los intereses productivos de nuestras sociedades. 
Las calles de Humberstone nos recuerdan de una época gris de nuestra historia, en donde el abuso era moneda corriente, en donde los patrones usaban la política del pan y circo para mantener “contentos” a sus empleados, en donde incentivar el endeudamiento apoyado por la usura permitía mantener una mano de obra barata incapaz de marcharse en busca de otros horizontes, en donde primaba la ley de quien tuviera mayor poder adquisitivo, en donde el estado era un siervo de los intereses empresariales... Y aunque me refiero a lo ocurrido en la pampa salitrera hace más de cien años pero cuanto se parece a nuestro presente. 
Alguien me dirá que nuestra calidad de vida es incomparable a lo ocurrido en el norte a principios del siglo pasado, pero el mayor logro del abusador es precisamente que el abusado no note que lo está siendo.

miércoles, 8 de mayo de 2013

El Barro, las Manos y la Casa (Republicación del 29/08/09)

Hace algunas semanas a través de la barra lateral del blog de Ana Yalour (el que pueden visitar haciendo click aquí) pude acceder a un interesante reportaje y video documental con un titulo parecido al de este post sobre “Construcción Natural de Viviendas”, en otras palabras casas hechas con materiales provistos por la misma tierra tales como barro, arcilla, madera y paja, al igual que las viviendas de la fotografía ubicadas en el altiplano peruano.La posibilidad de construir una vivienda con nuestras propias manos y con materiales de libre disposición natural resulta indudablemente interesante desde los puntos de vista económico, por el obvio abaratamiento de costos; arquitectónico, por las infinitas posibilidades de diseño; de pertenencia, por habitar algo absolutamente propio; pero creo que su mayor encanto está en desarrollar un tangible compromiso ecológico y contacto con la Madre Tierra o “Pachamama”, como es llamada por buena parte de las etnias sudamericanas. Quizás por lo mismo no es extraño que iniciativas de esta índole se hayan iniciado y proliferado en la localidad argentina de El Bolsón, suerte de capital hippie y ecologista del cono sur.Lamentablemente lo poético y lo práctico, así como lo estético y lo funcional no necesariamente van de la mano y es un hecho obvio e innegable que vivimos en sociedades netamente urbanas con una alta concentración demográfica en donde escasean los metros cuadrados donde construir. En esa realidad las grandes metrópolis, desde la antigua Roma a la moderna Shanghái, tienen casi como única salida la construcción en altura obligándonos a enclaustrarnos en jaulas de concreto y acero varios metros sobre el nivel de la calle. Esa es la realidad, buena o mala, nos guste o no.Espero, llegados los años en que deje la vida laboral activa, comprarme un paño de tierra a los pies de la cordillera o junto al mar y en este levantar con mis propias manos una casa hecha de madera rústica y ladrillos de adobe cocido en donde pueda estar en directo contacto con la naturaleza. En tanto ello ocurra deberé buscar maneras más efectivas, optimizando el consumo de energía, manejando mejor los desperdicios domiciliarios, privilegiando los envases reciclables, de manifestar mi compromiso con la Madre Tierra que bajo toneladas de concreto, acero, cañerías de cobre y redes eléctricas, sigue tan viva y latente como en aquellos lugares nunca pisados por el ser humano.

domingo, 5 de mayo de 2013

La Anónima Cecilia Zabala

Hace algunos meses asistía un concierto de la cantautora argentina Cecilia Zabala en el anfiteatro del Jardín Botánico de la ciudad de Viña del Mar. Mientras escuchaba la música recostado sobre el prado escuché a otro de lo asistentes comentar, no sé si a modo de queja o tan solo de comentarios, que pocos años atrás no era raro poder asistir en el mismo recinto a tocatas de Pedro Aznar, Jorge Drexler, Manuel García, entre otros y que últimamente la mayoría de los invitados eran cantautores más bien desconocidos. 
Ciertamente cuando Drexler era casi un desconocido con una agenda no tan copada era relativamente sencillo contar con su presencia en pequeños bares, festivales culturales y otros. Actualmente aunque fuera posible hacer coincidir su agenda, su nivel de convocatoria hace impensado el que se pueda presentar en cierto lugares y una prueba de ello fue el último concierto dado por Aznar en el mismo Jardín Botánico, en donde los problemas logísticos (partiendo por los estacionamientos, el daño a los prados y la basura posterior) fueron la tónica. 
Pero la buena noticia es que los pequeños clubes y los conciertos al aire libre son una excelente opción de conocer nuevos valores. Fue en esas circunstancias que la mayoría de nosotros descubrió la música de una Nano Stern, una Pascuala Ilabaca o un Lisandro Aristimuño, y en esas mismas circunstancias se puede descubrir a los sucesores de estos. 
De seguro muchos de quienes presenciaremos nunca pasaran del anonimato, quizás al igual que las cientos de bandas que tocaron en el Kaiserkeller de Hamburgo a principios de los ’60, pero para quienes estuvieron allí en una época de seguro valió la pena escuchar a cientos de eternos anónimos a cambio de poder presenciar algunas de las primeras tocatas de The Beatles.

viernes, 3 de mayo de 2013

Chilla

Los simpáticos zorros chilla suelen nacer a comienzos de la primavera y son alimentados por sus padres hasta mediados del otoño. Es en esa fecha que deben aprender todas la técnicas de la caza para poder sobrevivir el crudo invierno aunque lamentablemente muchos se han acostumbrado a vivir de los restos de comida abandonados por los visitantes de los parque nacionales y la ausencia de estos mismos en los meses más crudos hace más difícil su supervivencia. 
La naturaleza gira en torno a la premisa de que “Se acerca el invierno”, frase popularizada por la serie Juego de Tronos pero que expresa una gran verdad y es que todos ser vivo desde que nace es entrenado por sus progenitores para enfrentar la rudeza de los meses más fríos y oscuros. 
Cuando nuestra sociedad era eminentemente rural esta premisa formaba parte de nuestro ADN. Se recogían frutos en primavera, se deshidrataba carnes y vegetales en verano, se cosechaba y guardaba grano en invierno. De alguna forma estábamos preparados para los tiempos difíciles. 
Quizás al momento de convertirnos en sociedades urbanas los preparativos para el invierno se limitaron a despejar de hojas las alcantarillas y comprar ropa más gruesa. Quizás esto mismo nos hace estar poco preparados para los tiempos difíciles, y esos siempre llegan.