El pasado 13 de Abril arribaron a Valparaíso los once veleros que participan en la Regata Bicentenario, una travesía naval de varios meses que recorre buena parte de los mares de las Américas. La mayoría de los participantes son buques escuelas en los que los guardias marinas realizan su crucero de instrucción antes de convertirse en oficiales de las marinas de sus respectivos países.
El ingreso a la bahía porteña fue por decir lo menos espectacular dotado del toque de surrealismo propio de ver a una flota naval propia del siglo XIX acercarse a un moderno puerto del siglo XXI. Cada buque avanzaba imponente con sus velas completamente desplegadas al viento y con la totalidad de su tripulación, como reza la tradición marinera, de pie sobre sus mástiles.
La inusual escuadra era encabezada por la “Esmeralda” de Chile y su hermano gemelo el “Juan Sebastián Elcano” de España, seguidos por el “Capitán Miranda” de Uruguay, el “Europa” de Holanda, la fragata “Libertad” de Argentina, el “Cisne Branco” de Brasil, el “Cuauhtémoc” de México, el “Gloria” de Colombia, el “Simón Bolívar” de Venezuela, el “Sagres” de Portugal y el “Guayas” del Ecuador. Todos ellos hermosos, imponentes y dotados de nombres llenos de tradición y heroísmo.
Durante la semana que duró la visita de la regata a Valparaíso, al igual como ocurrió anteriormente en Río de Janeiro, Montevideo, Mar del Plata y Buenos Aires, y como de seguro también ocurrirá en el Callao, Guayaquil y su destino final en el puerto mexicano de Veracruz, más de medio millón de visitantes repletó las instalaciones del Molo de Abrigo con la intención de conocer los magníficos veleros, sus mástiles de madera, sus poleas y trinquetes, sus hermosos mascarones y sus gallardas (algunas más otras menos) tripulaciones.
Mientras visitaba y fotografiaba las embarcaciones y conocía de sus historias y métodos de navegación me preguntaba, más allá del romanticismo propio de cruzar los siete mares impulsado por el viento, cual es la utilidad de entrenar a nuestros futuros oficiales en buques y métodos propios de hace más de un siglo atrás cuando su futura vida profesional de seguro la llevaran al interior de una sofisticada sala de control completamente computarizada en donde las condiciones climáticas son de sobra anunciadas por información satelital, las cartas de navegación han sido reemplazadas por el GPS y los sistemas de armamentos son absolutamente autónomos, incluso no es absurdo pensar que más allá de la práctica deportiva difícilmente estos jóvenes volverán a tensar poleas, izar velas y observar el firmamentos con sextantes. La situación podría ser igual a entrenar a un piloto de F16 en un biplano de la Primera Guerra Mundial o enseñar a disparar al artillero de un blindado con cañones de la guerra civil americana.
Cuando tuve la ocasión le expresé mis interrogantes a un oficial de la Armada española parte de la dotación del “Elcano”, este muy cortés me contestó que los cruceros de instrucción más allá de capacitar técnicamente son el ambiente ideal para enseñar los valores de la camaradería, el compañerismo y la lealtad, indispensables para llevar a cabo en forma exitosa su vida como oficiales navales. Encontré la respuesta bastante lógica y lo afirmado por el oficial en cuestión de seguro no dudo que sea cierto, pero no dejó de preguntarme si acaso vivimos en una sociedad tan individualista y desleal que ¿es necesario hacer que nuestros jóvenes vivan varios meses a la usanza de hace doscientos años para poder enseñarles ciertos valores?, quizás lamentablemente sea así.
domingo, 25 de abril de 2010
Camaradería, Compañerismo y Lealtad
martes, 20 de abril de 2010
Perfección al Blanco y Negro
Hace años atrás conocí a una mujer que se asemejaba a lo que uno podría definir como la perfección. No puedo decir que fuimos amigos, no sé si ella realmente tenga amigos, pero algo de ella pude conocer. La naturaleza, o los genes, la habían dotado de un rostro armonioso, piel tersa, hermosos ojos verdes y cabello dorado como el trigo, a ello sumaba de seguro varios años de trabajo en el gimnasio y dietas estrictas que le permitían lucir un cuerpo que ya se quisiera cualquier modelo y que no dejaba indiferente a nadie, cuestión que complementaba con un exquisito gusto a la hora de elegir que vestir. Supongo que para no caer en el odioso estereotipo de la “rubia tonta” desde niña fue una estudiante aplicada y sobresaliente que continuó sus sesudos estudios en una de las más prestigiosas universidades nacionales y complementó con post grados en el extranjero, así que como era de esperar el éxito profesional (y de paso económico) no tardó en llegar, pero como no era de quienes se les van los humos a la cabeza además poseía bastante simpatía y carisma. En pocas palabras hermosa, atractiva, inteligente, exitosa y de trato agradable, ¿Qué más se podría necesitar para pedirle que fuera la madre de nuestros hijos?
En cierto reunión social en la que había abundado el champagne y con la confianza, y hasta cierto punto impertinencia, que un par de copas otorga le pregunté, más por curiosidad que por galantería, porqué siendo la mujer que era permanecía a nivel de pareja en la más completa y absoluta soledad. Con sus hermosos ojos verdes llenos de una sinceridad aplastante me contestó “porque la mayoría de los hombres me ve como una mujer inalcanzable, y los que no… me ven como un trofeo”.
Supongo que la perfección también tiene sus blancos y negros.
jueves, 15 de abril de 2010
Piedras Nerudianas
Pablo Neruda visitó las ruinas de Machu Pichu en 1943, tan sólo tres décadas después de haber sido descubiertas y en una época en donde conocerlas implicaba pasar varios días sobre el lomo de una mula a través de la cordillera del Urubamba acompañado únicamente por algún guía local y un par de porteadores. En aquellos años el poeta realmente pudo conocer las ruinas de la ciudad incaica y no el atractivo turístico híper visitado con soberbia infraestructura hotelera que existe actualmente.
Una de las cosas que siempre me ha gustado de Neruda es lo simple y concreto de sus versos. Más allá de un exquisito uso del idioma castellano y el adecuado condimento de metáforas e hipérboles, el vate siempre dio a entender claramente lo que pretendió decir, sin lugar a misterios, sin conjeturas y sin lecturas entre líneas.
En su faceta romántica (la más conocida) los poemas de Neruda tienen la virtud de ser absoluta y claramente entendibles e ideales para ser dedicados a cualquier damisela que no necesitará de un diccionario ni de profundos análisis para sentirse halagada. En su otra faceta, la de los versos misceláneos, don Pablo mantuvo esa frescura y sencillez como se ejemplifica en su “Oda al Caldillo de Congrio” que parece más la descripción de una receta que la obra de un premio nobel.
Comento lo anterior porque algo ocurrió en el alma del poeta cuando contempló las piedras levantadas por los Incas, algo lo trastocó y lo conmovió profundamente al punto que las impresiones que dicha visita le provocó decidió guardarlas para sí, mantenerlas en el misterio y no compartirlas abiertamente. Al leer “Alturas de Machu Pichu”, una colección de 12 poemas que terminaron formando parte de su célebre “Canto General”, da la sensación que las palabras y las ideas se agolparon en la mente del poeta con la rapidez de un aluvión cordillerano y que este apenas y pudo, si es que quiso, ordenarlas y buscarles sentido y las plasmó sobre su libro de notas en la misma alocada forma en que tocaban su alma.
“Águila Sideral” verso IX de Alturas de Machu Pichu
“Águila sideral, viña de bruma, bastión perdido, cimitarra ciega,
Cinturón estrellado, pan solemne, escala torrencial, párpado inmenso,
Túnica triangular, polen de piedra, lámpara de granito, pan de piedra,
Serpiente mineral, rosa de piedra, nave enterrada, manantial de piedra,
Caballo de luna, luz de piedra, escuadra equinoccial, vapor de piedra,
Geometría final, libro de piedra.
Témpano entre las ráfagas labrado, madrépora del tiempo sumergido,
Muralla por los dedos suavizada, techumbre por las plumas combatida,
Ramos de espejo, bases de tormenta, tronos volcados por la enredadera,
Régimen de la garra encarnizada, vendaval sostenido en la vertiente,
Inmóvil cataratas de turquesa, campana patriarcal de los dormidos,
Argolla de las nieves dominadas, hierro acostado sobre sus estatuas,
Inaccesible temporal cerrado, manos de puma, roca sanguinaria,
Torre sombrera, discusión de nieve, noche elevada en dedos y raíces,
Ventana de las nieblas, paloma endurecida, planta nocturna, estatua de los truenos,
Cordillera esencial, techo marino, arquitectura de águilas perdidas,
Cuerda del cielo, abeja de la altura, nivel sangriento, estrella construida,
Burbuja mineral, luna de cuarzo, serpiente andina, frente de amaranto,
Cúpula del silencio, patria pura, novia del mar, árbol de catedrales,
Ramo de sal, cerezo de alas negras, dentadura nevada, trueno frío,
Luna arañada, piedra amenazante, caballero del frío, acción del aire,
Volcán de manos, catarata oscura, ola de plata, dirección del tiempo.”
Nota: La fotografía no corresponde a las ruinas de Machu Pichu sino al Laberinto de Chikana también de origen incaico presentes en el altiplano boliviano en el preciso lugar donde se inició la migración de los incas hacia el Cusco.
sábado, 10 de abril de 2010
Reinventado (Republicaión del 19/05/09)
Actualización: Después del violento terremoto y siguiente tsunami que estremeció el centro sur Chile, y en donde Lota fue una de las zonas más afectadas, la necesidad de reinventarse se ha hecho más patente y potente que nunca, ya no reinventarse de una actividad laboral a otra sino reinventarse por completo desde donde vivir y en qué trabajar hasta que futuro esperar y que sueños perseguir.
lunes, 5 de abril de 2010
Un Minuto de Magia
Y días después allí estaba yo, al interior de esos salones consistoriales usualmente vedados al común de los mortales sintiendo una mezcla de orgullo, satisfacción, miedo y ansiedad por ver mi trabajo ampliado a 60 x 80 cm., cuidadosamente enmarcado y exhibido en las paredes de un museo junto a otras cuarenta fotografías de gran factura, algunas obras de prestigiados profesionales de las artes visuales y otras de tipos tan anónimos como yo.
Como era de suponer la ceremonia donde se inauguró la exposición fue dirigida por un rimbombante locutor que saludo a todos los presentes haciendo especial mención a las autoridades comunales, a los representantes de las escuelas de arte de ciertas universidades y al agregado cultural de México que nunca entendí bien que hacía allí; luego vino el discurso del alcalde: “Gracias por su participación, bla, bla, bla… nos enorgullece su trabajo, bla, bla, bla… fueron seleccionados entre más de mil participantes, bla, bla, bla… buenos deseos para todos, etc, etc, etc”; acto seguido vino la presentación del jurado seleccionador en el que se contaba un respetado fotógrafo que por su edad debió iniciarse en los años de la fotografía en blanco y negro, un reconocido artista plástico nacional que por su vestimenta parecía venir llegando del concierto de Woodstock, el director de cultura del municipio y un trío de profesores universitarios.
Luego de brindar un reconocimiento a cada obra en particular se dio inicio al usual “pan y circo” de estos eventos. El pan era un abundante coctel de camarones apanados, petit buches y vino, y el circo era un músico caracterizado como un bufón medieval que con su acordeón intentaba amenizar la velada.
Junto con el coctel buena parte de los fotógrafos participantes, seguramente más avezados que yo, aprovecharon de acercarse al director de la oficina de Arte y Cultura de la municipalidad intentando encontrar su auspicio para exponer en solitario sus obras; otros buscaban la omnisapiente critica y consejos del mencionado artista plástico estilo años setentas; y otros sencillamente se dedicaban a coquetear con la agraciada secretaria del alcalde; en tanto yo,… bueno yo tan solo me dedicaba a disfrutar de mi minuto de magia sintiendo el orgullo (en términos más de satisfacción que de simple egolatría) de que una de mis fotos estuviera colgada en la sala de un museo mientras un simpático bufón entonaba con su acordeón buena parte de la banda sonora que Yann Tiersen compuso para la película Amelie.
miércoles, 31 de marzo de 2010
Piñihuil
Lo cierto es que Piñihuil es el nombre dado en lengua mapuche huilliche a un conjunto de islotes ubicados frente a una pequeña playa en la costa occidental de la isla de Chiloé, zona que ha sido declarada Monumento Natural por ser uno de los pocos lugares en el mundo donde nidifican juntos pingüinos de Humboldt y de Magallanes, de hecho es uno de los puntos más septentrionales donde es posible encontrar a estos últimos. El lugar se ha transformado en visita obligada para amantes de la naturaleza ya que además de la inmensa población de pájaros niños también es posible contemplar buen número de albatros de cuello rojo y gaviotines; junto a las aves abundan los “chungungos”, suerte de nutria de mar, y no es extraño poder observar delfines australes saltando asomándose entre el oleaje, incluso de tanto en tanto es posible ver alguna familia de ballenas jorobadas avanzar por el horizonte marino.
Una década atrás Piñihuil era sólo una remota caleta de pescadores artesanales en las costas del Océano Pacífico a la que tan solo era posible acceder luego de un par de horas de camino en vehículos 4WD. Con la llegada de los primeros turistas ecológicos, la declaración de la zona como Monumento Natural con el consecuente arribo de los guarda parques y el asesoramiento de una que otra ONG, los pescadores optaron por abandonar sus redes montar un par de restaurantes en medio de los roqueríos, agregar cierta infraestructura hotelera básica y usar sus botes para acercar a los visitantes del lugar a los islotes donde la fauna marina reina en todo su esplendor, demostrando que la preservación ecológica puede ser una actividad económica altamente sustentable.
Por experiencia propia les puedo decir que el lugar es sencillamente maravilloso, repleto de extasiante vida salvaje, un verdadero paraíso para amantes de la naturaleza y la fotografía.
Mientras caminaba por la playa esperando mí turno para embarcarme rumbo a los islotes me acerqué a un guarda parques para hacerle ciertas consultas, el funcionario me respondió de forma bastante áspera pero inmediatamente se devolvió a pedirme disculpas por su actitud. Me explicó que se encontraba mal humorado porque pocos minutos antes había tenido que llamar la atención a un grupo de niños venidos de la zona central del país que a vista y paciencia de sus padres estaban arrojando piedras desde los acantilados a los pingüinos instalados en un islote próximo.
En medio de la hermosura del lugar y pensado en lo que me comentó el guarda parque me pregunté ¿Quién mierda recorre más de mil kilómetros en carretera, cruza en transbordador a la isla de Chiloé, avanza hasta la zona costera por un camino que hace parecer a las rutas del rally Dakar como un paseo de fin de semana, paga su entrada a un Santuario de la Naturaleza, y se interna en medio de filosos acantilados tan sólo para permitir que sus malcriados hijos le arrojen piedras a un nido de pingüinos?..... Y se supone que hemos evolucionado.
jueves, 25 de marzo de 2010
Hojas Interiores
Esta cambiante condición estacional es una constante en todos los seres vivos, no siempre en la forma del color de hojas o cambios de pelaje, pero sí al menos en cuento a comportamiento. Es un hecho comprobado que los distintos niveles de luminosidad y temperatura, en especial en los extremos australes y boreales, afectan el comportamiento de todo organismo viviente y los seres humanos no somos la excepción.
No sé si en mi vida anterior habré sido alguna clase de osezno pero el invierno me sumerge en un potente letargo, las sabanas me resultan mucho más seductoras que de costumbre y sólo deseo estar convenientemente abrigado al interior del calor de mi hogar, todo lo anterior no es en ningún caso malo pues es la época donde me doy más tiempo de leer, revisar ciertos clásicos del cine en dvd y escuchar muchísima buena música, en cierta medida los meses invernales me refinan intelectualmente hablando. Sin embargo la llegada de la primavera me despierta una verdadera sed de contacto con la naturaleza, de aprovechar el día al máximo, vuelvo a recordar con más fuerza que nunca que mi pasión es la fotografía. Este estado llega a su pick en el verano donde prácticamente me sacio de amaneceres y atardeceres.
Pero el otoño acaba de llegar, no solo porque lo diga el calendario, pude comprobarlo hace algunos días cuando visite el parque donde se encuentra el nogal de la fotografía y me entretuve caminando entre las hojas secas desperdigadas por todos lados, escuchando el crujiente crush que producen cuando se resquebrajan debajo de mis pies.
El otoño me resulta un tiempo para bajar las revoluciones aceleradas por las actividades veraniegas, la ocasión de nuevamente empezar a meditar, a leer, a descansar. Hay días soleados donde se puede disfrutar de una caminata al aire libre pero sin esa premura del verano y sin que las playas estén llenas de equipos publicitarios regalando cremas, protectores solares y suscripciones a compañías telefónicas. Pero también hay días fríos donde se redescubre lo sabroso que es quedarse en casa bien abrigado no solo por ropa más gruesa sino también por el calor de quienes uno ama.
viernes, 19 de marzo de 2010
La Muerte del Sol Imaginario
Nicanor a lo largo de su vida ha sido y continúa siendo tan impredecible, enigmático y poco convencional que es probable que le resulte más inspirador el plato de cereales del desayuno que la más perfecta puesta de sol junto al Océano, pero si eligió vivir allí debe ser por algo.
Que mejor al contemplar un atardecer de fuego y hierro que uno de los mejores, desconcertantes y profundos versos de don Nicanor Parra:
“El hombre imaginario vive en una mansión imaginaria
Rodeada de árboles imaginarios a la orilla de un río imaginario.
De los muros que son imaginarios penden antiguos cuadros imaginarios
Irreparables grietas imaginarias que representan hechos imaginarios
Ocurridos en mundos imaginarios en lugares y tiempos imaginarios.
Todas las tardes, tardes imaginarias, sube las escaleras imaginarias
Y se asoma al balcón imaginario a mirar el paisaje imaginario
Que consiste en un valle imaginario circundado de cerros imaginarios.
Sombras imaginarias vienen por el camino imaginario
Entonando canciones imaginarias a la muerte del sol imaginario
Y en las noches de luna imaginaria sueña con la mujer imaginaria
Que le brindó su amor imaginario
Vuelve a sentir ese mismo dolor, ese mismo placer imaginario
Y vuelve a palpitar el corazón del hombre imaginario.”
El Hombre Imaginario – Nicanor Parra





