domingo, 5 de junio de 2011

"Vino del Mar"


Lo interesante de ciertas canciones es que en ocasiones nos enamoramos de su melodía y en otras de su letra. Usualmente cautivarnos por una melodía es cosa sencilla pero con la letra es un tanto más complejo en especial cuando su poesía esconde ciertos secretos. Recuerdo que años atrás descubrí que la “Midnight Special” es el nombre con el que en el lenguaje del hampa norteamericana se conoce al revolver calibre 22 y entendí que la canción homónima de Credence Clearwater Revival trataba sobre una ola de asaltos a pequeños supermercados ocurrida en el sur de los Estados Unidos a comienzos de los setentas.
Entrando de lleno a este post la foto corresponde al señor Jorge Coulón, una de los miembros fiundadores y más emblemáticos de los prestigiados Inti Illimani. Hace poco en el último concierto al que asistí de ellos supe la historia detrás de “Vino del Mar”, una de sus más representativas canciones en los últimos años.

“Vino del mar, envuelta en agua azul, la trajo el viento del más allá,
Dormida en las olas de espuma y sal sobre su propia herida mortal.

Vino del mar con una cicatriz que dividía su pecho en dos,
Trazada por un furioso puñal que eternizó su indefensión.

Vino del mar más blanca que la sal hacia la oscura arteria de mi amor
Y allí quedó muerta en la playa gris bajo un fulgor crepuscular.

Vino del mar más negra que el carbón para alumbrar la noche de mi amor
Y allí encendió un fuego sin furor para entibiar mi corazón.

Vino del mar y era una estrella azul danzando en altas olas de sal.
(Volviste a mí porque me ataste al nudo de la eternidad)."

El 9 de Agosto de 1976 Marta Ugarte, profesora y miembro del comité central del Partido Comunista chileno, fue detenida por agentes de la DINA (organismo de seguridad del gobierno de Augusto Pinochet). Fue recluida en el centro de detención de Villa Grimaldi para luego por orden del oficial Germán Barriga ser asesinada por inyección letal.
Marta sobrevivió a la inyección por lo que fue atacada con un corvo para luego echar su cuerpo al interior de un saco que fue atado a un riel de ferrocarril con la idea de arrojar el cuerpo al mar. Antes de ser subida al helicóptero los operativos de la Dina notaron que seguía con vida por lo que usaron una de las amarras para ahorcarla y luego quemaron su cuerpo el que finalmente fue lanzado al océano, pero la falta de una de las ataduras permitió que el cadáver se liberara del riel y saliera a la superficie.
El 9 de Septiembre de 1976, un mes después de su detención, el cuerpo mutilado y quemado de Marta Ugarte fue encontrada en la playa La Ballena cerca de los Molles convirtiéndose en la única prueba y testigo de esta vía de aniquilamiento usada por los organismos de la dictadura militar.
Si bien no hay cifras claras se estima que entre 1973 y 1976 alrededor de 588 personas fueron desaparecidas a través de este método.

sábado, 21 de mayo de 2011

El Tiuque del Ñielol

Después de cierta lejanía provocada por cierta falta de tiempo me reintegro a la blogósfera con esta fotografía de un tiuque, ave rapaz de pequeño tamaño que habita buena parte de los campos de Chile, tomada en lo alto del Cerro el Ñielol, especie de reserva natural ubicada en el corazón de la contaminada ciudad de Temuco en el sur de nuestro país.
Eran las 15:00 horas de uno de los días más calurosos del verano recién pasado, había terminado los asuntos laborales que me habían llevado a Temuco y aún faltaban siete horas para tomar el avión que me traería de regreso a Santiago. Entre tomar café y leer revistas en el pequeño aeropuerto o pasear por la ciudad soportando los cuarenta grados a la sombra preferí visitar el Monumento Natural Cierro Ñielol y disfrutar de la sombra de sus antiguos ulmos y robles.
Fue estando cerca de la cima que de improviso en medio de la arboleda divisé al protagonista de la fotografía, un ave bastante tímida que normalmente se debe fotografiar a unos cincuenta metros de distancia pero que en esta ocasión se encontraba a unos pocos pasos de donde yo estaba pareciendo disfrutar su rol de modelo.
Cerca de donde estaba jugaban un par de niños y quizás recordando que mi hijo es un amante de la naturaleza les señalé a los chicuelos el ave oculta entre el follaje. Claro que mi hijo tiene diecisiete años y cierta dosis de madurez y estos muchachines no superaban los cinco y al ver al tiuque no encontraron nada mejor que hacerlo huir a pedradas.
Más que molestarme con los pequeños me quedé preguntando si acaso no será que los seres humanos somos instintivamente destructivos y tan solo con el paso de los años aprendemos a apreciar las cosas bellas. Quizás eso es la madurez: encontrar algo bello y sencillamente disfrutarlo mientras está frente a nosotros, poco importa que en algún momento vuele lejos, lo importante es que nosotros no lo hagamos huir aunque en ocasiones sintamos el irrefrenable deseo de arrojarle una pedrada.

lunes, 25 de abril de 2011

El Caporal

Un par de años atrás observé al hombre de la fotografía en una muestra de culturas latinoamericana. Se trata del caporal de los Voladores de Papantla, una cofradía de indígenas mexicanos conocidos por participar de una ceremonia en la que se arrojan al vacío desde un poste a más de 30 metros de altura atados a una cuerda de cáñamo mientras su líder (en la imagen) realiza una danza ritual sobre el referido poste que no tiene más de 40 centímetros de diámetro.
Consultado sobre tal hazaña el caporal señaló que sus rituales previos de purificación hacían que “el alma regresará por completo al cuerpo” y en tal estado toda proeza es posible.
Contrariamente a los ritos orientales que buscan que el alma se libere de las limitantes corpóreas en la cosmovisión de los nativos americanos es necesario hacer que el alma regrese al cuerpo del cual se aleja por los afanes cotidianos a fin de volver a ser un todo: cuerpo, mente y alma, siendo está última para ellos la esencia misma y primordial de cada ser humano usualmente representada por un animal totémico llamado Nahuatl.
Esta imagen de hombres dotados de cuerpo y mente pero que deambulan por la vida desconectados de su alma, de su esencia, me parece una perfecta descripción de la sociedad contemporánea en donde cada persona suele definirse para bien o para mal por la familia de la que proviene, el colegio en el que estudio, el sector de la ciudad donde vive o la suma de dinero en su cuenta corriente.
Lamentablemente me he dado cuenta que en ocasiones me resulta difícil abstraerme de todas estas condiciones sociales a la hora de describirme y por eso quizás sea necesario que intente hacer volver mi alma a mi cuerpo.


sábado, 16 de abril de 2011

Los Colores de la Tormenta

En mi afición por la fotografía, en particular de coloridos atardeceres, hace poco menos de un año programé un viaje a una zona costera del centro sur de mi país de donde había visto unas imágenes realmente cautivadoras de algunos fotógrafos amigos.
Pocas horas antes de iniciar mi viaje fui notificado de mi despido en la empresa en la que trabajaba, aún así no postergué mis planes, pero quizás como en una señal de que aquellos días serían aciagos al llegar a mi destino se había desatado la peor tormenta de viento y lluvia ocurrida en todo aquel invierno e incluso tal vez en años, así que mejor olvidarse de las bellas puestas de sol, pero como el viaje ya parecía resultar una prueba a mi porfía aún así me dediqué a pasar largas horas tomando fotografías cubierto por una buena chaqueta, gorro y una funda para la cámara.
Una vez de regreso en casa al intentar editar las capturas en mi computadora todas las fotografías parecían haber sido tomadas en blanco y negro. Es que los colores no son más que la forma en que determinados elementos reflejan la luz, incluso de noche ese reflejo tiende a ser azulado, pero con la tormenta desatada por momentos las luz pareció irse por completo y las nubes eran escasamente atravesadas por unos grisáceos rayos que iluminaban un grisáceo mar a orillas de una playa ya por si de arenas negras.
Es curioso pero casi un año después me doy cuenta que aquel finiquito laboral resultó ser una bendición, primero por ciertos acontecimientos que ocurrieron más tarde en aquella empresa, segundo por el trabajo que encontré meses después, mejor en lo salarial, en proyección y en tiempo libre; y tercero porque en el intertanto que estuve desempleado pude hacer algo que había postergado por demasiado tiempo: dedicarme a mi mismo, de esta forma ordené ideas, se acabó el estrés, recuperé una presión arterial normal, volví a dormir como corresponde y como guinda de la torta tuve la ocasión de reencontrarme con un viejo amor de juventud (cosa que trabajando donde estaba hubiera sido imposible) que hoy es la mujer de mis afectos.
En cuanto a la fotografía me di cuenta que las tormentas por oscuras que sean también tienen sus colores y que estos pueden resultar más cautivadores que el más rojo de los atardeceres

domingo, 10 de abril de 2011

El Litoral de los Poetas

Años atrás por razones largas de explicar me encontraba “botado” en una estación de gasolina en medio de la carretera entre Santiago y el litoral central. Después de unos cuantos minutos de pedir aventones se detuvo un Jeep en el que iban tres muchachos que me invitaron a subir. Estos jóvenes resultaron ser unos franceses que viajaban a visitar el litoral de los poetas: un tramo de la zona costera al sur de Valparaíso en donde en tan solo 25 kilómetros es posible visitar la casa en donde Pablo Neruda paso sus últimos años en la localidad de Isla Negra; la casa donde actualmente reside Nicanor Parra en el poblado de Las Cruces; y la casa que perteneció al poeta Vicente Huidobro en la ciudad de Cartagena.
Lo cierto es que los muchachos que me dieron el aventón estaban eufóricos por el recorrido que harían y no cesaban de preguntarme por el orgullo que debíamos sentir como chilenos por tener tal pléyade de poetas. Preferí no contestar.
Ciertamente las casas de estos tres grandes bates pueden ser visitadas en un solo día con un corto desplazamiento, también es cierto que tan solo la ciudad de Cartagena recibe más de medio millón de turistas nacionales solo en los meses de verano, también es cierto que menos del 1% de ellos sabe quién es Huidobro, también es cierto que el 90% de los visitantes a las casas mencionadas son extranjeros, también es cierto que este medio millón de compatriotas que pasa por fuera de estas celebres moradas sin ni siquiera notarlas deja de recuerdo en las playas de Cartagena más de 15 toneladas de vasos plásticos, huesos de pollo y pañales sucios.
PD: La foto fue tomada cerca de Cartagena, a los chicos que en ella aparecen les consulte que personaje famoso residente de la zona ellos conocían, ambos coincidieron en mencionar a un futbolista que actualmente juega en un club mexicano.

martes, 5 de abril de 2011

Los Inmigrantes

Que irónica es la situación de Superman, sí el mismo del comic, en Kryptón su planeta natal hubiera sido un tipo común y corriente como cualquiera de sus paisanos pero entre nosotros es un superhéroe dotado de tremendas habilidades debido a nuestra atmósfera y los rayos de nuestro sol.
Ok no se asusten, sé bien que Superman no existe (a diferencia de Batman que científicamente hablando podría ser real), pero hay algo de cierto en su historia: aquello de que tipos comunes y corrientes transportados a un mundo en donde son extranjeros parecieran estar dotados de poderes sobrenaturales que los hacen levantarse por sobre el común de los mortales.
Dicen que todos los franceses son estupendos cocineros, por consiguiente un chef francés en Paris no es más que otro tipo que cocina bien sin embargo el mismo individuo en Nueva York coloca un restaurant y se hace millonario. Un monje budista en Tailandia es otro calvo más vestido de rojo pero transplantado a un spa en Bueno Aires es un gurú seguido por muchos.
La imagen que encabeza esta entrada corresponde al Barrio Los Inmigrantes en el Cerro Concepción de Valparaíso, sector de la ciudad que actualmente vive un auge inmobiliario por haber sido declarado patrimonio de la humanidad y que también lo vivió casi un siglo atrás cuando era el refugio de la clase alta extranjera residente en Chile.
Dos factores en común unían a estos hombres oriundos de Inglaterra, Croacia, Alemania e Italia por mencionar algunos. El primero es que luego de un par de décadas en nuestro país se habían convertido en los controladores de la producción industrial, el comercio marítimo y la actividad minera, y lo segundo es que la mayoría de ellos años antes había llegado a Sudamérica con una mano adelante y otra atrás.
Supongo que algo ocurre cuando estamos lejos de los nuestros, en una tierra lejana, intentando aprender un idioma que no entendemos, consumidos por la nostalgia,… algo ocurre que nos hace sacar lo mejor de cada uno, algo ocurre que nos hace superar nuestros límites, quizás sea el sentirnos obligados a sobrevivir, quizás sea el que no tengamos otra opción que la de dar nuestro mayor esfuerzo, quizás sea el vernos empujados a abandonar nuestra comodidad o quizás sea el hecho que sin familia y sin amigos cerca no queda otra cosa que abocarse tan solo al trabajo, quien sabe la respuesta tan solo la tienen aquellos que han abandonado su tierra para convertirse en superhéroes en un lejano planeta.

jueves, 31 de marzo de 2011

Los Jardines del Ex Congreso (Republicación del 11/06/09)


Los jardines del edificio del Ex Congreso Nacional en pleno centro de Santiago de Chile pueden ser el lugar ideal para tomar una buena fotografía, en especial con esa luz tenue propia de las tardes otoñales en alguna medida acentuada por el smog capitalino. Pero a pesar del marco ideal en la imagen hay una ausencia inquietante.
No se trata de modificar el ángulo de tiro, el tiempo de exposición, la abertura de diafragma o el ajuste del cilindro de enfoque, el elemento faltante es el insustituible factor humano. La presencia de al menos una persona desde un punto de vista práctico mejora la perspectiva de una fotografía porque permite dimensionar el real tamaño de edificios, monumentos y árboles, pero por sobre todo entrega calidez, cercanía, emociones, movimiento, en resumen se pasa de la captura de una imagen que pudo haber sido tomada mil veces a la captura de un instante único e irrepetible.
En una época de edificios inteligentes, lavadoras automáticas, mensajería instantánea y compras por internet pareciera que las personas han pasado a un lugar secundario. Nuestros niños y adolescentes juegan en línea con amigos virtuales, las salas de chat nos permiten conocer gente sin realmente tener que conocerla, hace poco me encontré escribiendo en el muro facebook de uno de mis mejores amigos un saludo por su cumpleaños en lugar de ir personalmente a saludarlo.
A veces se nos olvida que toda nuestra ciencia, tecnología y arte han sido desarrollados por personas y para el beneficio de las personas. Todos los software, computadores, servidores, kilómetros de fibra óptica, y satélites que hacen posible la existencia del espacio virtual en el que estoy escribiendo no tendrían ninguna significancia ni utilidad si ustedes, personas como yo, no estuvieran ahora leyendo estos caracteres cifrados en un código HTML.
El último modelo de teléfono celular no reemplaza lo exquisito de una conversación cara a cara, el comprar por la web puede ser cómodo pero no permite sentir el estrepitoso bullicio y los penetrantes aromas de un mercado, el más sofisticado sillón de masajes nunca nos hará sentir el cosquilleo que provocan las manos del ser amado, el mejor sistema de sonido 5.1 ni siquiera se aproxima a lo que es escuchar una buena tocata de jazz en vivo en algún pequeño local en los cerros de Valparaíso o en la ciudad que ustedes prefieran.
La fotografía hubiera sido perfecta si en medio del jardín hubiera estado un grupo de niños jugando.

viernes, 25 de marzo de 2011

El Patio de los Calla'os


Siempre recuerdo las palabras de mi padre cada vez que él me libraba de algún apuro: “Que falta te voy a hacer cuando esté en el patio de los calla’os (cementerio”, pues bien hace ya cinco años que se encuentra allí y ciertamente no hay día que no lo extrañe.
En mi cosmovisión de las cosas no tengo claro que realmente exista la vida después de la muerte pero si creo que la energía de las personas que han partido permanece con nosotros en la medida que los recordemos, por lo mismo su esencia está a nuestro lado y no en los fríos patios de un campo santo, es por esta misma razón que son contadas las ocasiones en el año en que visito la tumba de mi padre.
Pero aunque no me siento especialmente atraído a visitar el “patio de los calla’os” por motivos de aquellos que he perdido si es un lugar que me resulta enormemente atractivo en términos arquitectónicos y culturales. Es interesante recorrer los soberbios panteones entre los apretados callejones llenos con las historias de quienes mandaron construirlos. Cruces, vírgenes, ángeles, estrellas de David y demases se suceden en una procesión sin fin de símbolos mortuorios, algunos bellos, otros aterradores, pero todos cargados de un enorme simbolismo.
Hace algunos años que estos imponentes camposantos han sido reemplazados por los modernos parques en donde cada tumba es identificada tan solo por una sencilla lápida. Indudablemente más igualitario, menos discriminatorio y hasta cierto punto democráticos pero carentes de la magia cautivante de los viejos panteones repleto de mármol y rejas de fierro que rechinan al abrirse.